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Titulación, un calvario en la Universidad Nacional de México

De acuerdo con cifras de la UNAM, 6 de cada 10 egresados entre 2000 y 2017 han obtenido su título profesional

Por Agencias

CIUDAD DE MÉXICO.

Para titularse de una licenciatura  hay estudiantes que tardan más  tiempo que el duró su carrera o que, de plano, postergan la obtención de su grado académico por décadas. Otros que, incluso, nunca se titulan mientras no sea un requisito para ejercer su profesión, como sí es el caso de los médicos y abogados, por ejemplo.

De 1981 a la fecha, 517 mil 572 jóvenes obtuvieron el título de licenciados por la Universidad Nacional de México (UNAM), lo que contrasta con el hecho de que, tan sólo entre 2000 y 2017, egresaron 519 mil 905 jóvenes, de acuerdo con las estadísticas de la Máxima Casa de Estudios.

En una revisión realizada por este diario, se encontró que entre 2000 y 2017, 307 mil 916 estudiantes se titularon de la UNAM, lo que significa que por cada 10 egresados, seis estudiantes obtuvieron su título.

Sin embargo, esto no quiere decir que el título corresponda al periodo en el que el estudiante terminó su carrera.

Por ejemplo, en 2004 egresaron 26 mil 920 alumnos y sólo se titularon 12 mil 560, ni siquiera la mitad. En tanto que, en 2015, 35 mil 110 estudiantes terminaron la universidad y únicamente 23 mil 12 obtuvieron un título.

De acuerdo con el estudio Factores que Dificultan Titularse de una Universidad Mexicana esto se debe a falta de organización personal, de motivación de los profesores, así como problemas personales y económicos.

Jorge Pérez Gómez, coordinador académico del Seminario taller extra curricular: Organización, Comunicación y Cultura, que se imparte en la Facultad de Estudios Superiores (FES)  Acatlán desde 1992, como una de las opciones para que los estudiantes del área de humanidades puedan titularse, destacó que la importancia de cumplir este requisito tiene varias vertientes, entre ellas, facultar al estudiante formalmente para el ejercicio de su profesión y permitirle continuar con los siguientes niveles de estudio.

“Hoy, a diferencia de hace 40 o 50 años, el título no te permite moverte en la escala socioeconómica, pero sí seguir estudiando e ir cerrando el ciclo académico, el ciclo administrativo y, muy  importante, el ciclo personal, porque la no titulación se convierte en una carga muy pesada para el estudiante, como una losa gigantesca en la espalda que puede llegar a cargar a lo largo de mucho tiempo”, señaló.

Además, resaltó que otro los motivos relevantes de la titulación es que el estudiante deje de representar un costo económico para la Universidad.

“Un alumno egresado con carácter de pasante  o trunco puede llegar a la ventanilla de servicios escolares  y solicitar un trámite y la Universidad  se lo va dar,  eso significa que su expediente está activo y que, por lo tanto, su almacenamiento  y su gestión le genera un costo a la Universidad”, dijo.

En entrevista, el académico  detalló que el problema de la falta de titulación es mayor entre los estudiantes de áreas de ciencias sociales y humanidades porque no siempre requieren la cédula, ni el título para ejercer su profesión.

“En  el caso de la carrera de Comunicación, por ejemplo, a la FES Acatlán han entrado unos 15 mil jóvenes desde el 75 a la fecha, pero no debe de haber más de tres mil 500 titulados”, explicó.

Es tal el rezago, que el seminario donde participa, tituló, en 2016, a estudiantes de la generación de 1980. En 25 años, se han titulado 260 personas con este taller.

LA TESIS YA NO ES LA ÚNICA OPCIÓN 

Jorge Pérez Gómez, coordinador académico de un taller de titulación, recordó que a partir de 1992, el Consejo Universitario aprobó además de la tesis, otras cinco opciones de titulación, entre ellas, el seminario extra curricular .

Para 2004, la Universidad autorizó un nuevo  paquete de opciones en las que se incluyeron, por primera vez, las de carácter  administrativo, como el tener un promedio superior de 9.5 para titularse en automático.

“Estas dos generaciones de nuevas opciones han permitido un salto grandote en cuanto a la titulación, si no se hubiera legislado en ese sentido en la Universidad,  andaríamos en números muy similares a los de hace 25 años”, explicó.

En el 1986, la Universidad Nacional tenía un indice de titulación de apenas 27.7%.

La reducción de la tramitología, destacó el académico, es otra de las cosas que han permitido  allanar el camino para aumentar los índices de  titulación, aunque no del todo.

“Hace años había  que hacer unos 40 trámites para titularse, pero en los últimos 25 años estos trámites  deben ser entre 20 y 25. Sin embargo, en cualquier modalidad no te salvas de la tramitología y sigue siendo, sino un obstáculo, quizá algo que la Universidad no ha comunicado de manera conveniente a todos los que se están  titulando para  que esta percepción de que es una tramitología imposible, que no lo es tanto, se pudiera comprender de otra manera, como el hecho de que debe pasar varios filtros al ser un documento tan delicado”, concluyó.

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