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Bayolet pudo pasar Navidad en su casa; tras un permiso, regresa a quimioterapias

Se internó la semana pasada y al menos deberá pasar un mes en el Hospital General de México

CIUDAD DE MÉXICO.

Con su pijama de corazones rosa y su cubrebocas bien puesto, Bayolet regresó este miércoles al Hospital General de México para continuar con su tratamiento de quimioterapia. La pequeña, de 10 años, quien deberá estar internada por lo menos un mes, tuvo permiso para pasar la Nochebuena en casa.

“Viene por un tratamiento de quimioterapia que está tomando; le dieron permiso ayer para pasar la Navidad con nosotros, y como la ven, viene con todo el entusiasmo otra vez; se internó la semana pasada y ahorita va por una nueva quimio que le están poniendo, porque tiene su tercer recaída”, contó Asunción, el padre de Bayolet.

Entusiasta, la pequeña aprovechó su noche de permiso para romper una piñata y preparar su carta para los Reyes Magos.

“Me la pasé muy contenta y muy feliz; les deseo a todos Feliz Navidad y que la pasen muy bien en casa”, expresó minutos antes de internarse nuevamente.

En el Hospital General de Mexico, sin embargo, lejos de una cena tradicional y con el único deseo de recibir buenas noticias sobre el estado de salud de sus seres queridos, hubo familiares de pacientes internados que tuvieron que  pasar la Nochebuena en las salas de espera o a las afueras de la institución.

“Aquí es la peor Navidad que he pasado hasta el momento, siempre la pasamos con ellos (mis papás), más que nada mis hermanas, pues ya habíamos hecho los planes, se echaron a perder todos lo planes”, contó Diego, quien tiene a su papá internado y enfermo de cirrosis.

María Guadalupe fue otra de las familiares que pasó la noche del 24 afuera del hospital.  Su hermano fue operado hace una semana de un tumor en la cabeza.

“Pues la Nochebuena nos la pasamos triste aquí con mi hermano, que está en terapia intensiva y lo operaron. Ahorita dicen que nos dan muchas esperanzas de que salga adelante”, contó.

Pero, en medio de esta tristeza e incertidumbre, la buena voluntad de personas que llegaron a repartir comida durante la víspera de la Navidad representó un respiro para los familiares que tienen a un paciente hospitalizado.

“Lo que es la verdadera Navidad es compartirlo con esa persona que está aquí en esta situaciones difíciles que realmente uno sabe que no hay dinero; están aquí esperando al enfermo, yo pude hacer pollo en guajillo con espaguetti a la hawaiana, como 140 platillos”, dijo María Luz.

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