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Chicos supercampeones

Catorce años después de que México alcanzó la gloria al coronarse campeón del Mundo Sub 17 por primera vez, el futbol le da al Tri una nueva oportunidad para repetir la hazaña ante el mismo rival. Noventa minutos separan a los 21 juveniles de emular la historia de aquellos chicos de Perú 2005.

Encarar una final de Copa del Mundo a tan corta edad no es sencillo, conciliar el sueño es difícil, como también no pensar en los escenarios posibles.

Omar Esparza, Juan Carlos Silva y César Villaluz, tres integrantes de aquel combinado nacional campeón del mundo, compartieron sus experiencias previo al partido ante Brasil en el Mundial Sub 17 de Perú.

“Una noche antes, Chucho (Ramírez, el técnico) nos llevó a un salón a imaginar cosas. Nos dijo: ‘Muchachos, ya estamos aquí, en el lugar que queríamos, depende de ustedes lograrlo’. Uno como niño siempre desea muchas cosas y a los 17 años ya estamos en la final de un Mundial”, recordó Silva.

Manejar los nervios resulta casi imposible, a decir de Omar Esparza.

“Te entra una desesperación de querer adelantar los días. Por más que estés cansado tratas de dormir, pero no puedes por estar imaginando cómo va a ser el partido, pensando en jugadas”, señaló Esparza.

© http://www.excelsior.com.mxMéxico jamás había estado tan cerca de un logro así, aquello motivó al equipo, recalcó César Villaluz.

“Saber que estábamos a un pasito de poder conseguir algo importante y que teníamos la oportunidad de hacer historia nos ayudó”.

Derrotar a Brasil catapultó a la generación de los llamados niños héroes, los puso bajo los reflectores y les abrió un mundo de posibilidades que un mes antes lucía lejano.

“Nos fuimos siendo unas personas y regresamos siendo otras. Todo era distinto, todo el país te conocía, la mayoría debutó regresando, te invitaban a eventos, entrevistas, comidas, todo dio un giro de 180 grados, nos cambió la vida. Como niño no te das cuenta, no percibes la magnitud de lo que representa ese campeonato”, señaló Villaluz.

Representa un reto el sobrellevar el intempestivo éxito que llega con un campeonato del mundo.

“Me llegó todo muy rápido, me diría ‘tranquilo’, me diría que debo disfrutar más las cosas y que no debo hacerle tanto caso a lo externo, a la presión de la gente que te dice que eres mejor que este o que el otro. Si hubiéramos sabido lo que hoy sabemos, varios nos hubiéramos consolidado en el futbol mexicano. Aprendimos que no es lo mismo jugar con puros jóvenes de 17 años a jugar con gente experimentada que ha jugado Mundiales o gente que viene de otros países”, puntualizó Esparza, quien también calificó a México como potencia en esta categoría.

“No es fácil poder estar en una final, no es una coincidencia, es una realidad y México va a ser el rival a vencer de aquí en adelante”.

Hoy el panorama es muy distinto, pues en aquel lejano 2005, el Tricolor llegó como clara víctima, situación muy diferente a lo que será esta tarde en el propio territorio brasileño.

“Brasil tenía tres campeonatos cuando nosotros logramos el primero; México lleva dos y un subcampeonato, está peleando el tercero y eso lo hace grande”, mencionó Villaluz.

LOS DATOS

  • Villaluz juega en el Deportivo San Pedro, de la Primera División de Guatemala
  • Silva milita en el Xelaju, de la Liga Nacional Guatemalteca
  • Omar Esparza no tiene equipo de momento

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