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Cofepris alienta mercado negro de cannabis, acusan pacientes e industria: 2 años y no hay reglas

Ciudad de México.- La Comisión Federal para la Protección contra Riegos Sanitarios (Cofepris) no ha publicado el reglamento sobre el uso medicinal y científico de la cannabis aprobado desde junio de 2017 tras ajustes a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal, lo que ha propiciado el aumento del mercado negro de tratamientos con metales pesados o pesticidas, advirtió el Grupo Promotor de la Industria del Cannabis (GPIC), una asociación civil de académicos, científicos, médicos y 25 empresas.

“Hay un mercado negro que sigue creciendo y si la Cofepris no emite esa regulación, no podemos hacer nada al respecto”, dijo el presidente del GPIC, Erick Ponce.

“En el mejor de los casos es que les estén vendiendo a los pacientes algo que no tiene cannabis, sino aceite de coco. En el peor de los casos, como no hay forma de verificarlo con un reglamento por parte de una autoridad sanitaria, lo que más nos preocupa es que estén llegando productos con metales pesados o pesticidas sin ningún control de calidad. No quiero imaginar lo peor que puede pasar en daños a la salud”, aseguró.

Sin reglamento ni vigilancia, agregó el presidente de la Asociación Mexicana de Medicina Cannabinoide, el doctor Luis David Suárez Rodríguez, el costo es “muy elevado” porque los productos son importados y controlados por el mercado ilícito.

En mayo de este año hubo una marcha ciudadana para exigir la legalización del uso lúdico y medicinal de la mariguana. Foto: Cuartoscuro.

El 19 de junio de 2017, aún en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General de Salud y el Código Penal Federal.

El artículo 245 de la Ley General de Salud indica que la mariguana ya se puede asimilar como un producto con efectos terapéuticos. La reforma también incluye una modificación al artículo 290 para que la Secretaría de Salud otorgue la autorización para importar estupefacientes, sustancias psicotrópicas, productos o preparados que contengan derivados farmacológicos de la cannabis como el THC, sus isómeros y variantes estereoquímicas, con fines médicos o de investigación científica.

Y el artículo cuarto transitorio dio 180 días a la Secretaría de Salud (Cofepris) para normalizar los reglamentos. Sin ello, es letra muerta.

Países como Ecuador, Colombia, Chile, Perú, Uruguay, Canadá y Estados Unidos han dado el paso de legalizar el uso medicinal de la mariguana. La Unión Europea está avanzando en estudios científicos. En México, dijo Ponce, estamos muy atrasados.

“LA COFEPRIS ESTÁ CERRADA”

Los pacientes mexicanos, entre ellos niños y adultos mayores, han carecido de acceso seguro a tratamientos de calidad con derivados de la cannabis durante estos más de dos años de limbo legal.

Carlos, de 15 años con Síndrome de West, se trataba con aceite con cannabidiol. Al continuar las epilepsias por generar tolerancia, el médico le recetó una preparación con tetrahidrocannabinol (THC), derivado de la mariguana permitido a partir del decreto de 2017.

Ante el retraso del reglamento de la Cofepris, la madre del paciente interpuso el amparo 57/2019, el cual ganó en julio de este año ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), cuya Segunda Sala ordenó a la Secretaría de Salud armonizar las disposiciones en el uso terapéutico de la cannabis en los próximos 180 días y garantizarle su tratamiento médico.

“Con la ausencia de las normas que regulen el uso terapéutico de la cannabis se imposibilita al quejoso acceder a un tratamiento con base en esta sustancia o cualquiera de sus derivados dentro del país; situación que, inevitablemente, resta eficacia a su derecho a la salud al no establecer las condiciones necesarias para ejercerlo”, expuso la SCJN en un comunicado.

Sin embargo, como Grupo Promotor de la Industria del Cannabis, constituido en junio de 2019, se han acercado en diversas ocasiones a la Cofepris para urgir el reglamento que beneficie a toda esa población, sin que hasta el momento hayan recibido una justificación clara por el retraso.

“En este momento la Cofepris está aislada del tema. Tiene una posición guardada. No están mandando un mensaje positivo; están muy cerrados”, expuso el presidente Erick Ponce. “Lo estamos esperando desde 2017 y no hay ninguna justificación ni de la anterior administración ni de esta”.

“HAY UN GRAN INTERÉS ECONÓMICO”

El titular de la Cofepris, José Novelo Baeza, compareció ante la Comisión de Salud del Senado de la República el 30 de septiembre. La Senadora Patricia Mercado le cuestionó sobre la petición de la SCJN de publicar el reglamento entorno al uso terapéutico de la cannabis, y documentó que hasta 2018 había más de 500 peticiones para uso medicinal por padecimientos como epilepsia, diabetes o cáncer. Pero el médico cirujano argumentó que obedece más a intereses económicos.

“Obviamente, y digo obviamente porque es el sentir popular, y el pueblo no se equivoca, que detrás de la cannabis no hay realmente propósitos terapéuticos, hay un gran interés económico”, respondió Novelo Baeza.

La Asociación Nacional de la Industria del Cannabis (Anicann) calcula que la industria de la mariguana tiene un potencial de cinco mil millones de dólares anuales, y en el país se puede producir hasta tres veces más cosechas que las de Estados Unidos y Canadá.

El Dr. Novelo reconoció que como brazo del sector salud y para evitar riesgos, les corresponde evaluar el tema desde el punto de vista médico y de investigación científica, “privilegiando el riesgo (probado científicamente que hay daño al sistema nervioso central) y no el valor terapéutico”.

“No podemos ser cerrados”, agregó en la comparecencia. “A nivel mundial solo hay seis registros sanitarios de cannabis, y no se consideran específicos para tratamiento. Son usados para potenciar anestesia, para cuestiones paliativas de dolor, para algunas condiciones de conducta psiquiátrica, y hay quien dice que oncológico (…) No nos cerramos a la investigación científica de la cannabis, pero que se haga con altos requerimientos de la metodología, no en traspatios ni laboratorios improvisados”.

La Cofepris liberó en 2018 más de 30 permisos a diversas empresas para producir materias primas, alimentos, bebidas, suplementos alimenticios, cosméticos y farmacéuticos a base de cannabis. Foto: Cuartoscuro.

El Dr. Luis David Suárez Rodríguez, presidente de la Asociación Mexicana de Medicina Cannabinoide, difirió con el titular de la Cofepris.

“El Dr. Novelo se queda muy corto. Si bien es cierto que hay intereses económicos entorno a la cannabis, hay por lo menos unos 20 millones de pacientes en México que sufren dolor crónico. Independientemente de los intereses económicos, la cannabis en nuestro país, le guste o no al Dr. Novelo, ya cambió su estatus y ya se le reconoce su uso terapéutico (desde 2017)”, afirmó Suárez. “No es una facultad de la Cofepris el decidir si se regula o no, es un mandato constitucional emanado de años de investigación científica y miles de pacientes beneficiados”.

El Grupo Promotor de la Industria del Cannabis labora para impulsar el conocimiento científico y la regularización, así como para desarrollar un mercado equitativo en el que se privilegie la competencia entre jugadores que cumplan con estándares de calidad y que se integren como una cámara industrial.

En noviembre de 2018, aún bajo la dirección pasada de Julio Sánchez y Tepoz, la Cofepris liberó más de 30 permisos a diversas empresas para producir materias primas, alimentos, bebidas, suplementos alimenticios, cosméticos y farmacéuticos a base de cannabis. Entre estas empresas mexicanas y extranjeras están CBD Science, Endo Natura, CBD Life, Afinat México, Farmacias Magistrales y Aceites Orgánicos de América.

La producción legal de cáñamo y cannabis está asociada a los sectores textil, cosmético, papelero y medicinal. De acuerdo con ICAN Connect to Cannabis, en los países que se ha legalizado el uso de la mariguana, ya sea recreativo o medicinal, han experimentado una gran derrama económica al regularizar los procesos de producción, compra-venta, y la mano de obra que trabaja en esta planta.

En California, Estados Unidos, los ingresos fiscales reportados por la industria del cannabis totalizaron 93.1 millones de dólares en 2018, de acuerdo con el Departamento de Administración Tributaria estatal. En México, con una ventaja enorme en esta nueva industria por su clima y posición geográfica, el impuesto a la planta podría usarse para programas de educación y prevención de abuso de drogas, sugiere ICAN.

Un estudio publicado por BDS Analytics calculó que hasta el 2017 se han creado 230 mil empleos relacionados con el cannabis en Estados Unidos.

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