Internacional

Conservador Giammattei gana presidencia de Guatemala

Alejandro Giammattei, médico y afectado desde 40 años por la esclerosis múltiple, es un ferviente de la mano dura contra la delincuencia y es partidario de reinstaurar la pena de muerte

Agencias

GUATEMALA.

A la cuarta fue la vencida. Alejandro Giammattei llevaba años buscando la Presidencia de Guatemala pero no fue hasta este domingo, después de una veintena de años persiguiendo un cargo público, cuando ha logrado su trofeo con el afán, dice, de “servir”.

Después de una jornada electoral que transcurrió sin incidentes graves, el Tribunal Supremo Electoral dijo que, según los resultados preliminares y teniendo en cuenta que los datos eran “irreversibles”, el aspirante del partido de centroderecha Vamos logró la primera magistratura del país.

Giammattei, exdirector del Sistema Penitenciario, médico y cirujano de profesión pero empresario y político de carrera, se convirtió en el noveno presidente de la era democrática, que se instauró en Guatemala en 1986 con la llegada al poder del democratacristiano Vinicio Cerezo tras varias décadas de regímenes militares que se sucedieron en el poder mediante golpes de Estado y fraudes electorales.

En 2010 pasó 10 meses en la cárcel acusado de la ejecución de siete reos en una prisión en 2006, cuando era director del sistema penitenciario, pero quedó en libertad porque no se pudo comprobar su participación en el caso.

Sus propuestas lograron convencer a más de 1.8 millones de votantes. Una cifra baja debida a la escasa participación, de alrededor del 42 por ciento, pero suficiente para vencer a la exprimera dama Sandra Torres, de la socialdemócrata Unidad Nacional de la Esperanza, que se quedó con 1.3 millones de sufragios.

Giammattei, favorito según los sondeos y quien siempre se vio como ganador, se autoproclamó presidente incluso antes de que el Tribunal Supremo Electoral anunciara oficialmente los datos en una conferencia de prensa en la que agradeció el apoyo:

Vengo a decirles, este humilde servidor, que va a ser un inmenso honor ser el presidente del país”.

El futuro presidente de Guatemala, que asumirá el cargo el próximo 14 de enero en sustitución de Jimmy Morales y que se ha caracterizado por proponer “mano dura” contra los criminales y un “muro económico” para frenar la inmigración irregular, prometió ser un hombre “al servicio” de la gente y “cercano” a la población para “reconstruir el país”.

Será a partir del martes de la próxima semana cuando el político, de 63 años, y quien padece de esclerosis desde hace más de 40, empiece a trabajar en el traspaso de poder porque están “muy comprometidos en lo que nos toca”.

RETO ENORME

Conservador Giammattei gana presidencia de Guatemala

Giammattei, quien tiene 3 hijos y camina apoyado sobre dos muletas, había presumido en varias ocasiones de ser el primer presidente con diversidad funcional y tendrá por delante varios retos, como la lucha contra la corrupción y la impunidad, la desnutrición, la educación, la pobreza o la violencia.

Guatemala es considerado como uno de los diez países más desiguales del mundo.

En Guatemala la pobreza afecta al 59.3 por ciento de su población y es, entre otras causas, consecuencia de que miles de habitantes, especialmente de pueblos indígenas, migren hacia Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida.

El país centroamericano, en donde el salario mínimo es de 2 mil 992.37 quetzales mensuales (388.6 dólares) y el costo de la canasta básica alimentaria supera los 3 mil 597 quetzales (467.1 dólares), tiene a casi la mitad de sus niños menores de cinco años (49.8 por ciento) con desnutrición crónica, la tasa más alta de América Latina.

De hecho, el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales asegura que el uno por ciento de los habitantes más ricos de Guatemala suman el 40 por ciento de los ingresos de los más pobres y que esta desigualdad social priva de servicios esenciales como agua potable, salud y electricidad especialmente a los indígenas.

El combate de la violencia es otro de los desafíos del nuevo presidente, que el 14 de enero próximo sustituirá en el poder a Jimmy Morales, cuyo Gobierno se propuso como una de sus prioridades reducir la criminalidad en el país.

Su administración, según reconocen algunos organismos de derechos humanos como el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), ha reducido los homicidios, pero Guatemala sigue siendo considerado como uno de los países más violentos e integra, junto a El Salvador y Honduras, el Triángulo Norte de Centroamérica, una de las áreas más pobres y violentas del mundo.

De los 4 mil 778 asesinatos con los que cerró el país en 2015, según las estadísticas del Consejo Nacional de Seguridad (CNS), en 2018 se registraron 3 mil 885 asesinatos, es decir, 893 menos en los últimos tres años, que representan un 18.6 por ciento.

Pese al descenso de la criminalidad, son miles los guatemaltecos que cada año buscan alcanzar el denominado ‘sueño americano’ ante la falta de oportunidades en su país, pero también por el territorio han pasado varias caravanas de migrantes provenientes desde El Salvador y Honduras, que huyen de la miseria y la violencia.

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