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Cremador se aísla por riesgo de COVID-19; teme contagiar a su familia

Los cremadores admiten su preocupación por trabajar con quienes han fallecido por coronavirus

CIUDAD DE MÉXICO.

Pese a contar con protección y capacitación para la cremación de fallecidos por COVID-19, por temor a infectar a su familia, Rafael Osorio, cremador del Velatorio y Crematorio de San Isidro, en la alcaldía Azcapotzalco, decidió aislarse de su esposa e hija.

El trabajador relató a Excélsior que la decisión la tomó desde hace dos semanas que comenzaron a llegar los fallecidos primero por neumonías atípicas, y el martes pasado el primer caso confirmado por coronavirus.

“Yo valoro mucho a mi familia y quiero que ellos se cuiden a distancia. Tratar la comunicación en videollamada. Prefiero que sea así. Cuidarme yo y a la vez las cuido a ellas”, declaró el cremador.

Rafael indicó que la decisión la tomó con el apoyo de su esposa y será en un mes cuando definió el gobierno federal que las medidas de sana distancia sean más flexibles, que valore regresar a su casa con su familia

“Tomamos esa decisión mi esposa, yo. Prefiero dejar pasar hasta un mes para que mi familia, mi niña pequeña, mi esposa estén bien”, dijo.

Darwin Hernández, cremador del turno de la mañana, explicó que, aunque tiene temor al contagio del coronavirus, sabe que la labor funeraria es vital en la pandemia.

“Llevo 10 años laborando para el gobierno de la Ciudad de México y sí se siente un poquito de miedo, pero es trabajo y tenemos que brindarles el servicio a las personas, siempre teniendo la protección adecuada”.

Darwin explicó que él y sus compañeros portan Equipo de Protección Personal que consiste en un overol de plástico, guantes, una mascarilla, lentes, y botas, como parte de la gestión de cadáveres que recomiendan la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aunque cuentan con un equipo de protección y fueron capacitados, los trabajadores no pueden evitar sentir temor, sobre todo por sus familias.

Rodrigo Granados expresó sentir incertidumbre por el manejo de los cuerpos contagiados, por lo que ha reforzado las medidas de seguridad al llegar a su casa, pues vive con su papá.

“Yo sólo vivo con mi papá. Tratamos de mantener limpia la casa. Al llegar de aquí a mi casa me quito los zapatos, la ropa y la pongo a asolear para que se oreé y pueda estar seguro mi papá. Yo creo que él está con esa incertidumbre del virus que está peligroso por la Fase 3”, contó.

En un simulacro de cremación para fallecidos por COVID-19, mostraron que deben ser cremados inmediatamente.

Los cuerpos llegan en canastillas metálicas, cubiertos por bolsas y no vienen en el ataúd. “La cremación es directa, inmediatamente saliendo del hospital se tienen que cremar por el virus”, agregó Darwin Hernández, “Lo que ha cambiado es por el virus, por el COVID-19, estamos protegiéndonos, porque el virus es muy poderoso”, expresó.

Los empleados del crematorio consideran que la experiencia de esta pandemia no es similar a la de la influenza AH1N1 y piden a la población su consideración, porque, al igual que el personal de salud, ellos son una parte importante para atender la fase 3 al esperarse más decesos.

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