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El campeonato soñado con La Pandilla; una cuenta resuelta

El director técnico, Antonio Mohamed, necesitó de una segunda etapa con Monterrey para conseguir el título

CIUDAD DE MÉXICO.

Sólo dos meses le bastaron a Antonio Mohamed para lograr lo que no pudo en su primera etapa con Rayados de Monterrey: ganar el campeonato de la Liga.

El pasado 12 de octubre, Mohamed llegó al equipo en sustitución de Diego Alonso, quien dejó a La Pandilla en el lugar 14 de la tabla, con 16 puntos. De la mano del Turco, el Monterrey ganó tres juegos, empató dos más y no perdió para meterse a la Liguilla en el octavo lugar.

En su primera etapa, el argentino dirigió durante tres años y medio, entregando buenas cuentas. Fue campeón de Copa MX y en la liga llegó a dos finales, aunque en ambas perdió, y la más reciente, en el Clausura 2017, ante los Tigres, el odiado rival en el clásico regio.

Para Mohamed es ya su tercer título como entrenador. Dos de ellos los consiguió en el Estadio Azteca; el primero en diciembre de 2014, ante Tigres, aun cuando ya sabía que no continuaría.

Antes fue campeón con los Xolos de Tijuana en el Clausura 2012.

Para el técnico, el campeonato es aún más especial, porque su hijo Faryd, quien falleció en un accidente  cuando tenía nueve años, en 2006, era aficionado de los Rayados, y le pidió que ganara el título con los regiomontanos, misión que se le negó en los primeros siete torneos que los dirigió.

Pero lograrlo no fue fácil. Primero vencieron a Santos Laguna, que llegaba como líder general, en los cuartos de final. Luego, en semifinales, derrotaron al Necaxa y dejaron el torneo en pausa para ir a jugar en Qatar el Mundial de Clubes, donde quedaron  en tercer lugar, dando un partido digno de enmarcar contra  el Liverpool, probablemente el mejor equipo del mundo.

Mohamed y los Rayados regresaron a México y, pese a verse abajo en la eliminatoria contra el América, supieron venir de atrás y así ganar el quinto título de esa organización, y el sexto para él como entrenador.

Al final del juego, Mohamed, quien sostenía en su mano un rosario, soltó en llanto, probablemente emocionado por al fin cumplir el título que su hijo le pidió, y por saldar también la deuda que había dejado pendiente, en su primera etapa, con la afición de Rayados.

Creo que ahora mismo debe haber un banquete en el cielo. Muy en especial lo dedico para mi hijo, allá, pero también  a mi papá y a mi mamá, que allá lo están cuidando. Seguro ahora mismo están muy contentos con este campeonato”.

Mohamed es un hombre de fe, y el domingo, previo al partido, lo demostró asistiendo a la Basílica de Guadalupe, donde quizás hizo la petición que le fue respondida unas horas después.

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