Nacional

El COVID-19 aumenta los desafíos para una escuela incluyente de NL

MONTERREY, Nuevo León.— Enclavada en el municipio rural de Ciénega de Flores, 32 kilómetros al norte de la Zona Metropolitana de Monterrey, Nuevo León, la preparatoria pública Villas de Alcalá enfrenta retos adicionales a los que ya encaran las miles de escuelas del país en esta época de emergencia sanitaria por el COVID-19. Villas de Alcalá es una institución incluyente que entre sus más de 300 alumnos tiene a adultos mayores, mujeres embarazadas, jóvenes, trabajadores y personas con discapacidad, y cuyos profesores, obligados por la contingencia, ahora se alistan para impartir educación a distancia.

Esthela Medina Arias, directora del plantel, cuenta en entrevista que los maestros están redoblando esfuerzos para capacitar al alumnado en el uso de plataformas digitales, con el fin de que puedan seguir con sus clases ahora en la modalidad en línea. Antes del inicio de la epidemia, todos los estudiantes convivían en las aulas, pero ahora, en el ciclo escolar que arrancará el lunes 24 de agosto, solamente podrán hacerlo de forma virtual, de acuerdo con los lineamientos emitidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el propio gobierno de Nuevo León. “Tenemos que capacitarlos en las plataformas (a los alumnos): cómo pueden usar los medios, las herramientas, paso por paso, porque es bien difícil, pero ellos no ceden. Tengo mucho alumno inclusivo, (otros) que tienen algunas discapacidades, y pues con ganas de seguir adelante”, dice Medina Arias, al destacar que los estudiantes del plantel suelen tener un objetivo común: prepararse más para poder aspirar a mejores empleos. “Cuando la clase era de manera presencial, yo asignaba a ciertos maestros para que los apoyaran de manera personalizada e inclusive les leían los exámenes para que ellos los pudieran contestar, y ahorita es un reto bien grande para ellos, porque obviamente pues todo es a distancia: redes sociales, plataformas, todo lo que nosotros podamos utilizar para el aprendizaje de ellos. En las clases en línea, hay quienes sí pueden, pero hay a quienes se les complica bastante”, señala la directora.

El municipio de Ciénega de Flores tiene una población de apenas 42,715 habitantes, según el más reciente censo del Inegi, lo que contrasta con los millones de habitantes de la metrópoli regia. Salvador Jiménez, de 63 años, es uno de los habitantes de la localidad que en la preparatoria Villas de Alcalá encontraron una opción para terminar sus estudios de bachillerato. “Escuché una vez aquí en la casa que hablaban de que en la escuela había mucha gente de mi edad, personas grandes que pues tenían el deseo de terminar la preparatoria, y un día dije ‘pues por qué yo no’, y me animé”, cuenta Salvador. “La parte difícil será usar la tecnología porque todo es a distancia, pero la gente de la prepa ha sido muy paciente conmigo y me llevan paso por paso”, relata entusiasmado. Otra alumna es Evelyn, una mujer con enanismo y quien comenzará a tomar clases en línea en compañía de su esposo.

Evelyn cuenta que antes de la epidemia acudía a la preparatoria a clases presenciales y afirma que ahora, a pesar del cambio de formato, no dejará sus estudios truncos. “Ya comencé con la preparatoria y no la voy a dejar, porque después quiero seguir con una carrera. No voy a desperdiciar todo el apoyo que me dan mi esposo y mis profesores, y con pandemia o sin pandemia, voy a terminar mis estudios”, afirma la mujer, quien es ama de casa. Orgullosa de sus alumnos, la directora del plantel reconoce que el siguiente ciclo escolar será todo un reto, pero se declara ansiosa de empezar. La docente afirma que, sea de forma presencial o en línea, ella y los maestros seguirán educando a las personas que, pese a sus dificultades, tienen el propósito de aprender.

Mostrar mas

Noticias relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button