Espectáculos

“El futuro es femenino”; edición 20 del Vive Latino

En la segunda jornada del Festival Iberoamericano de Cultura Musical, Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacvba, hizo un llamado a que prevalezca la diversidad y a que se cuide a la madre tierra, además de cantar con Los Tres y La Orquesta Dámaso Pérez Prado

Por Agencias

CIUDAD DE MÉXICO.

El rugido del Goya se escuchó airoso en el Foro Sol. Rubén Albarrán lo traía atorado en la garganta y lo soltó, y bailaba en medio de dos bellas universitarias vestidas con dos playeras auriazules.

Estaban cantando el Mambo Universitario junto a la Orquesta Dámaso Pérez Prado, una sorpresota para bailar muy temprano e intentar sacudir las nalgas, o al menos intentarlo, como las bellas bailarinas que hicieron sentir al vocal de Café Tacvba en casa, cambiando letra del Mambo del Ruletero para acordarse de Ayotzinapa y de Atenco, mientras Pato de Maldita Vecindad tocaba la guitarra.

El público pidió otra, pero no llegó. De verdad, todos esos vatos descamisados presumiendo carnes y tatuajes mal hechos, y las morrillas fresitas se tuvieron que guardar a los Estrambóticos.

Antes, traguillos de chela, pipazos; atiborrarse de Doritos o cualquier chuchería para agitar la bufanda estrambótica con Todos somos estrambos y Camino a ninguna ParteDr. Wagner o al menos uno de tantos que vistió su máscara, salió destruído del slam del terror de la Guerrero, Peter Punk. Y así, el galeno del mal casi casi despidió a los Estrambos.

Mucho tiempo para agarrar la fiesta, ir a otros escenarios, tomar un tinto de verano y esperar al Errante Zaragozano, Bunbury tomó el escenario Indio Caliente, después de que El Tri hizo de las suyas.

El español tuvo todo viento a favor: la pista, las gradas y hasta los cheleros estaban con él. Yendo de su disco Expectativas hasta la prehistoria con Héroe de leyenda y Mar adentro, de Héroes del Silencio. Hay una devoción por Enrique Bunbury que se refleja en el eco de su apellido. Borrachos o no, todos coreaban Lady Blue, el preámbulo a Café Tacvba.

La gente coreaba “pa pa ra papa eu eo”. Querían El Baile y el salón o algo que prendiera. Llegó primero Futuro, de Jei Beibi, lo más nuevo de los tacvbos. Siguieron más rolas nuevas y la raza no reaccionaba.

Estaban más entretenidos comprando chela; los celulares estaban apagados. Al principio no había nada que conectara con un público que salía en brazos, que usaba gafas de sol —porque ojos rojos igual a cannabis—, o que esperaba a que tocaran una de las viejitas.

El Escenario Indio estaba espectante. Jei Beibi estaba suene y suene. Rubén Albarrán tocaba la lira y la gente estaba en su onda, cantando Celebración. El cantante notó el letargo.

“¡Muchachos, muchachas!”, gritó, “los extrañábamos”, continuó. Todos esperaban algo para explotar; deseo cumplido con Cómo te extraño. Borrachos y sobrios agarraron a quienes tuvieron enfrente y cantaron con el corazón.

“Ya teníamos ganas de ustedes”, señaló el vocalista antes de presentar a las chicas de Flor de Toloache. Junto a los tacvbos estaban por cantar Ojalá que llueva Café. Los violines sonaban y con ellos traían la abundancia del público. Son por chela; coro por fondo y café por mota. Así estaba el cambalache de los tacvbos.

Sonaron Las Flores y muchos racimos de brazos se levantaron. Rubén hizo alusión a que a todos les chillaba la ardilla o, mejor dicho, les apestaba la axila y otras partes del cuerpo.

La Chilanga banda puso a todos con chemo, churro y garnachas, y sí, las de guayaba y la mota se olió.

Siguió El fin de la infancia, mucha banda para una noche de borrachos y descontrol con Déjate caer, precisamente del grupo chileno Los Tres, con el que Albarrán ya había cantado antes en el Escena Indio; sin embargo, aunque uno de Los Tres se unió al show, todo mundo enloqueció más con el peculiar baile de los mexicanos que con la letra.

El viento soplaba y Albarrán ya había indicado que había que suplicar y pedir al dios del viento. Se escuchaba el “pa pa ra pa pa eu eo”. Rubén decía que estaban mal y que esa rola no era. Pidió más huevos. El eco subió y llegó Chica banda en el.Escenario Indio del Vive Latino, porque como decía la chamarra del cantante “Es un Sueño nada más”.

“Carnales, el futuro es femenino… el poder está basado en nuestro entorno. Saludos a la comunidad LGBT. ¡Que viva la diversidad!”, exclamó antes de seguir con un sermón en pro de los animalitos y la pachamama; es decir, la tierra.

A algunos les aburrió el speech, porque lo que querían era cantar con El baile y el salón y se les hizo. Fue la última rola para mandar a todos a dormir o a esperar a Korn, grupo que iniciaría su presentación a las 23:30 horas.

UNA EDICIÓN ÚNICA

El mar de gente se acumuló ayer en las curvas del Foro Sol. Niños en carreolas, personas en sillas de ruedas y algunos con andaderas no faltaron. El Vive Latino XX fue incluyente. Asistieron aquellos que debutaron con el festival desde la primera edición, delatados por algunas canas, hasta los jóvenes, los novatos, impresionados por la experiencia, caminando codo a codo, ordenados, con esa peculiar mezcla de olores a cerveza, hierba quemada, cigarro, taco de bistec, hamburguesa, sudor, polvo y humedad.

La caminata era meritoria a cerveza, agua gratis, refresco o quizá una paleta helada sabor “Paloma” o “Whisky”.

En el recorrido por la pista, un elefante despuntaba entre el gentío, una marioneta al tamaño de un animal real, que echaba agua a los acalorados, se tomaba fotos y levantaba la trompa.

No faltaron los juegos de feria, la lotería, las canicas, los aros y botellas, el tiro a gol; los juegos mecánicos como el carrusel y las sillas voladoras, el ring de lucha libre y el cine
de la Carpa Ambulante que proyectó Gimme DangerAlmost Fashionable: Una película sobre Travis y Bios. Vidas que marcaron la tuya: Alex Lora.

Entre el cielo nublado que presagió una lluvia que no tocó la tarde, las tribus urbanas tan diversas, de distintos colores, con el cabello tan negro como colorido, con estoperoles o lentes de marca, fresas y darketos, morenos y blancos, todos caminaron como uno, por los stands, entre la comida, junto a los baños y después cantaron al unísono arremolinados en los escenarios al ritmo del rock.

GUERRA CONTRA EL REGUETÓN

 “México, ‘Llámame si me necesitas’”. La solicitud de Miguel Mateos tuvo respuesta inmediata de los asistentes al Escenario Telcel la tarde de ayer en el Vive Latino XX.

El argentino, con el cabello blanco y los lentes oscuros, movió la cadera y ese abdomen ovalado de 65 años, como en los años 80. Y bailó, energético, rockero, jovial, con Mi sombra en la pared.

Su voz fue la misma. Y con ella declaró su guerra al reguetón: “Ese ritmito de mierda, con letras misóginas, indignantes, para los chicos, nenes y nenas, aquí El asesino del rocanrol, casi nuestro estreno aquí, del disco que saldrá Undotrecua”.

Así debutó el tema, entre “¡canciones muy ochentosas, boludo!”, los “pasos que le aprendí a Bruno Mars” y sus clásicos Un gato en la ciudadEs tan fácil romper un corazónLola y otro llamado para abominar la violencia intrafamiliar. “¡Ustedes son el amor de mi vida! ¡Son mi obsesión!”, reveló el que está aún Atado a un sentimiento y quien, con guitarra en mano, antes teclados y armónica, cerró su reventada actuación con Cuando seas grande y Obsesión.

Por primera vez, Juanes pisó el escenario del Vive Latino. Lo hizo en el Escena Indio con un homenaje al fallecido Juan Gabriel y su versión de Querida.

Su debut tuvo que suceder justo en este aniversario del festival, lo cual agradeció emocionado: “Gracias por dejarme entrar muchachos”.

Guitarra en mano, el colombiano cantó un poco de todo en sus casi 20 años trayectoria: A Dios le pidoMala genteFotografíaEs por tiVolverte a verPa’ dentroLa paga, a ritmo de vallenato La plata y una charanga que puso a bailar a todos los asistentes, Oye mujer. La gente bailó en su lugar, a solas o acompañada. Dio una vuelta y otra de regreso a ritmo de La camisa negra y La luz mientras iba por cerveza, caminando o en su lugar, como un tónico especial de Juanes hecho por su voz y su guitarra.

RUCOS DE ONDA DAN CÁTEDRA

La Carpa Doritos se llenó de nostalgia, rock n roll y mucha historia cuando Javier Bátiz debutó en un Vive Latino. La presencia del músico originario de Tijuana fue una de las más aplaudidas de la noche. “Oh eh, oh eh, oh eh, Bátiz, Bátiz”, coreaba el poco público reunido en la carpa, no hizo falta más, el Brujo Mayor salió a hacer lo que mejor sabe… rocanrolear.

Cinco minutos antes de su hora programada, Bátiz, vestido todo de blanco para la buena vibra, ya estaba en el escenario listo para hacer su debut, sólo esperando. Así, en punto de las 20:35  horas el músico que enseñó a pisar las cuerdas de las guitarra a Alex Lora y a Carlos Santana, comenzó con su ritual que atrajo a más personas con el hipnotizante sonido de su lira.

“Gracias, buenas noches, somos Los mercería de Tijuana y traemos una tocada con mucho cariño para ustedes. Yo soy Javier Bátiz y esta es mi música”, lanzó el Brujo de 74 años.

A ver quién eresLa casa del sol naciente —en la que proyectó secuencias cortas de Roma, la cinta de Alfonso Cuarón—, Cuando el destino nos alcanceVuelo del ángel—en la que una chica con alas emulaba al personaje religioso—, En quién más hay que creer— en la que es reconocido por sus colegas como maestro—, La flor de Sans Souci y Metromental, a pesar de ser temas de esta década,  evocaron el espíritu de los 60 y 70 con la mezcla de la guitarra, las voces, el bajo y la batería. Sentimientos tiernos dio el toque romántico de la velada, pero fue Tierra de nadie la que puso el toque de protesta mostrando en la pantalla imágenes de marchas por los derechos de las mujeres, contra la violencia en México y por la búsqueda de los desaparecidos.

Bátiz cerró su debut en el Vive con Si estuvieras aquíLa montaña, en la que tuvo como invitado a Tony Lira, fundador y vocalista de Lira N’ Roll, y La primera noche y Ocho rojo, demostrando que a pesar de esperar dos décadas para presentarse en el festival, su actuación fue una de las memorables.

Con Carmina Burana como introducción, el Escenario Indio se iluminó para dar paso al reventón que El Tri le tenía preparado a sus seguidores.

Álex Lora apareció en el escenario y con un “¡Viva México, cabrones!” el toquín dio inicio. La raza más chida fue el tema que abrió y al grito de “canten con huevos”, el cantante buscaba atraer
la atención del público que por momentos se distraía por las gotas de lluvia. “Sería una mamadota que en este Vive Latino número 20, y los que le faltan, no cantáramos esa que dice…”, señaló Lora antes de hacer que la banda entonará parte del Himno Nacional.

Mente rockeraTodo me sale mal —con Lora enfundado en una máscara de luchador y acompañado por el Escorpión Dorado—, Metro BalderasNiño sin amorSoñadorLa vida no vale nada — de José Alfredo Jiménez—, Cielito lindo a ritmo de rock, Triste canción y Las piedras rodantes fueron sólo algunas de las canciones que completaron el set de los rockeros que celebran 50 años de existencia.

Lora también tuvo tiempo de atacar al presidente Donald Trump, haciendo felices a miles. Y en estos 20 años del Vive Latino, Rubén Albarrán se convirtió en la figura recurrente en los escenarios cuando, después de haber actuado con la Orquesta Dámaso Pérez Prado, en la noche se unió a sus amigos chilenos de Los Tres, quienes encendieron al público en la Escena Indio.

CIERRE LLENO DE SKA

Tuvieron que pasar varios años para que la banda española Ska-P regresara a los escenarios mexicanos, y su presentación en la edición 20 del Festival Iberoamericano de Cultura Musical  Vive Latino se convirtió en una para recordar. Miles de personas se arremolinaron frente al Escenario Indio, donde los músicos españoles cerraron la primera jornada. Con gritos y ovaciones el público recibió a PulPul, Gary, Luismi, Joxemi, Julitros, Kogote y Txikitin, quienes desde el inicio derrocharon energía.

Temas como El gato LópezMis colegasCannabbisA la mierdaMestizaje y Romero el Madero fueron los que encendieron la mecha de la velada en la que parecía que ni el cansancio ni las muchas horas en el Foro Sol habían hecho mella en los amantes del ska y el punk.

Círculos de slam, frenéticos saltos entre los fans y mucho baile englobaron canciones como Jaque Rey —en las que un actor se caracterizó como miembro de la realeza—, Crimen Sollicitationis —tema que alude a la pederastia—, Vergüenza y Tío Sam.

Ska-P no podía retirarse del escenario sin darle a sus seguidores El vals del obrero, con el que enloquecieron. Tras una hora y diez minutos de energía, los españoles prometieron no dejar pasar tanto tiempo sin visitar México, pero será con un show en solitario cuando lo hagan.

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