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El PAN tiene que escuchar más a los jóvenes: Rojas; deja presidencia de San Lázaro

Afirma que es difícil presidir la Mesa Directiva de San Lázaro cuando no se es parte de la mayoría legislativa

CIUDAD DE MÉXICO.

Laura Rojas Hernández concluye hoy su tarea como presidenta de la Cámara de Diputados, cargo en el que se volvió feminista y aprendió que, como es imposible darle gusto a todo mundo, hay que saber tomar decisiones con las que se pueda tener la conciencia tranquila aun cuando se deban pagar costos.

“Es sabiduría popular: no se puede quedar bien con todos. Pero hasta que no lo vives en carne propia, no lo entiendes. Porque una termina tomando las decisiones sola. Y el gran aprendizaje es que una tiene que quedar bien con una misma, con su consciencia, convicciones, historia de vida y con cómo quieres que te vea tu hijo, en mi caso”.

En conversación con Excélsior, la exsenadora dice haber recibido un trato de respeto y cordialidad en los diversos encuentros con el presidente López Obrador, a quien el sábado le entregó su informe de trabajo. “El reconoció que el trabajo fue institucional y que a pesar de que de la situación tan compleja que vive el país, la Cámara dio resultados”.

La describe como una relación muy respetuosa, en la que se generó un espacio de diálogo, en febrero anterior, con todos los coordinadores, lo que no se había dado antes.

“Hubo oportunidad de platicar con el Presidente en los al menos seis eventos que compartimos. Fue siempre muy respetuoso, incluso cálido. Avanzamos muy bien. Nunca hubo un reclamo”.

La política panista no oculta el gesto de azoro y de duda cuando la cuestionamos sobre si, en atención a los nuevos tiempos, le sigue gustando el PAN:

“Es muy fuerte esa pregunta. Sí me sigue gustando mi partido porque representa muchas cosas en la que sigo creyendo: economía social de mercado, apoyo a la libre empresa, la defensa y el fortalecimiento de la democracia, creemos en las instituciones y porque, a pesar de que en todos los partidos hay historias, el PAN ha sido consistente en su lucha contra la corrupción. Todo eso me gusta.

“Pero en muchos otros temas, el PAN debe de escuchar más y ser sensible a los cambios que la sociedad está impulsando. Entender esto se lo debo a mi hijo Emiliano, pronto cumplirá 16 años, a sus amigas y amigos”, detalla.

Ejemplifica esa falta de sintonía con los derechos de la población LGBTIQ+, un tema que, dice, para las nuevas generaciones no es materia de discusión.

“El PAN tiene que escuchar más a los jóvenes y a las mujeres que estamos peleando por una sociedad libre de violencia”, plantea.

Como parte de las lecciones que le deja este encargo, habla del aprendizaje de ser más resistente a las críticas. “Desde comentarios muy coloquiales como, Laura, no te pusiste labial. Bueno, es que no he parado desde las 8 de la mañana y no me ha dado tiempo de retocarme, hasta cuestionamientos sobre decisiones importantes. Porque siempre habrá gente que, en buena lid, con ánimo de ayudar, te dirá qué hacer y qué no hacer. Pero al final del día, lo importante es tomar la decisión y tratar de quedar bien con una misma”.

Relata que en los primeros meses de su gestión se esforzó en conciliar y generar acuerdos. Pero después se dio cuenta que esto era imposible. Y peor: en algún momento esa pretensión la llevó a quedar mal con todos, como cuando se discutían las reservas de la reforma que le daban mayores atribuciones a la Unidad de Inteligencia Financiera.

Y es que la conducción de los debates y de la Mesa Directiva ocurre en una etapa en que, según su descripción, existe un cambio de fondo en la Cámara: “los incentivos para construir consensos prácticamente no existen porque la mayoría tiene los votos necesarios para que sus propuestas pasen. Y eso se ha traducido en un ambiente muy polarizado y en una franca confrontación de visiones que permanecen en conflicto: entre esa mayoría y la alianza de la oposición”.

Es frente a ese panorama que la diputada Rojas admite: “Sí fue difícil presidir una asamblea cuando yo no soy parte de la mayoría. Significó un reto porque si bien tenía mis posiciones, que eran las de mi grupo parlamentario y las de la alianza de los grupos de oposición, debía asumirme como presidenta de la Cámara y generar y asegurar los mecanismos institucionales para que funcionara”.

Rojas tuvo momentos complicados en su gestión: la toma de San Lázaro en noviembre de 2019 cuando se discutía el presupuesto 2020; la presión de su partido para que su aprobación no se diera en una sede alterna como finalmente ocurrió; la contingencia sanitaria y el reclamo de Morena y del PT por la controversia que presentó sobre la Guardia Nacional ante la Suprema Corte de Justicia, entre otros.

“Aunque no estuviera de acuerdo con una reforma decidida por la mayoría, mi tarea era garantizar que esa decisión tuviera un cauce institucional”, remarca.

Reconoce que fue difícil también tener que decirles que no a su bancada y del partido cuando debió proceder como la responsable de un poder del Estado. “Emocionalmente es duro saber que tus compañeros se enojan contigo. Pero también me pesó cuando los diputados de Morena me dijeron que había traicionado su confianza porque ejercí una facultad que la ley me daba como presidenta, al presentar la controversia. Pero había que asumir posición y tomar decisiones”.

Impulsora desde la presidencia de la Cámara del Grupo de Trabajo Plural de Igualdad Sustantiva que reúne a diputadas de todas las fuerzas políticas, Laura Rojas celebra haberse convertido al feminismo.

“Es lo mejor que me llevo de este año. Me volví parte de este movimiento. Primero entendí que era heredera, beneficiaria y constructora de la paridad constitucional que ahora tenemos. Tuve el apoyo de muchas diputadas cuando asumí la presidencia. Y entendí que era un triunfo de todas. Y su acompañamiento me hizo más feminista porque aprendí muchísimo: sentir la sororidad, escucharlas y comprometerme con sus causas”.

¿Qué sigue ahora? La diputada asegura que retomará el trabajo en Atizapán, territorio mexiquense, e impulsando la modernización del Congreso, el ingreso mínimo vital, así como la agenda de género que ahora busca concretar una 3 de 3 contra la violencia para impedir que deudores de pensión y agresores lleguen a cargos de representación popular, y una iniciativa sobre higiene menstrual que busca garantizarla entre la población adolescente vulnerable.

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