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Encuentran reducidas a cenizas a seis de las víctimas de avionazo

Por Agencias
Saltillo, Coah.- Peritos de la Fiscalía General de Coahuila recuperaron los restos de las 13 víctimas del accidente aéreo del domingo en la sierra del municipio de Ocampo, a unos 280 kilómetros del aeropuerto Venustiano Carranza, de Frontera, en la Región Centro del estado.

De acuerdo con el fiscal general Gerardo Márquez Guevara, el proceso de identificación está en marcha, luego de que los peritos recuperaron siete cadáveres calcinados y restos de otros seis.

El funcionario informó además que los restos fueron concentrados en instalaciones del área de Servicios Periciales de Monclova y serán identificados oficialmente a través de pruebas de ADN, para lo cual especialistas de Saltillo se encuentran desde el lunes por la noche en la Región Centro del estado. “Traemos siete criminalistas, un antropólogo forense, un odontólogo forense y tres médicos legistas”, informó.

Familiares de las personas que perdieron la vida por el desplome del jet privado Bombardier Challenger 601, matrícula N601VH, también llegaron a Monclova desde el domingo por la tarde, en espera de información sobre las causas del accidente.

“Se recuperaron los cuerpos, son 13, siete prácticamente completos e incinerados y restos que corresponden a seis cuerpos, prácticamente reducidos a muy pequeños fragmentos por la calcinación. Sabemos que corresponden a una persona y a otra por el lugar en el posicionamiento de la aeronave, donde fueron encontrados”, expuso.

Consideró que en todos los casos el fallecimiento habría sido inmediato luego del desplome de la aeronave, pero “podremos determinarlo hasta que los peritos terminen su trabajo. Por ejemplo, los que están reducidos a fragmentos no podremos determinarlo, probablemente sí en los que está el cuerpo prácticamente completo”.

Intentan descifrar la tragedia de entre las cenizas

Del avión Bombardier Challenger 601 solo quedaron pedazos; de las 13 personas que iban a bordo se pudieron rescatar algunos cuerpos, partes de estos, mientras que el resto quedó reducido a cenizas.

El desierto coahuilense y su tierra árida fue el único testigo de lo que ahí ocurrió el domingo minutos antes de las 18:00 horas.

Ni la matrícula de la aeronave N601VH logró apreciarse en la zona del impacto. Fierros retorcidos, nopales chamuscados, trozos del fuselaje y de los asientos esparcidos en un radio de 30 metros, fue la impresionante escena que se escondía entre kilómetros y kilómetros de nada a su alrededor.

No se aprecian en tierra huellas de arrastre de la nave, por lo que se presume esta se desplomó de manera vertical.

Sus causas aún son inciertas, sin embargo las primeras indagatorias sugieren que el clima adverso en la zona habría sido el responsable del siniestro.

A tan solo 10 kilómetros de La Rosita, un pueblo separado por 30 de terracería de la carretera estatal más cercana y por más de 200 kilómetros de la cabecera municipal de Ocampo, se ubica la “zona cero” del avionazo.

En su momento, pobladores dieron sus versiones de lo que vieron y escucharon aquella tarde que rompió con el silencio y ordinariedad del desierto coahuilense.

Tuvieron que pasar cerca de 18 horas para que personal de Protección Civil localizara la aeronave reportada como desaparecida aquel domingo; mientras los 200 habitantes de La Rosita se resguardaban de la tormenta, los 13 pasajeros de la aeronave proveniente de Las Vegas y con destino a Monterrey sorteaban sus últimos instantes previo al fatal desenlace por todos conocido.

No hay señal de telefonía celular para comunicarse en el lugar, por lo que las maniobras de rescate se vieron postergadas por varias horas más al momento del hallazgo.

Desde el lunes un convoy del Ejército, Protección civil y Fiscalía del Estado desfiló por la única brecha que conduce a la zona del desastre aéreo; no fue sino hasta la noche que una carroza funeraria arribó para el traslado de los restos de las víctimas.

La Rosita, un pueblo que no figuraba en los mapas del país ni de Coahuila, se convirtió el la tumba de dos familias del sureste mexicano y habitantes del Estado de México, de Nuevo León e irónicamente de uno que vivía a escasos kilómetros del punto de la desgracia, en San Buenaventura.

Lo que en un inició parecía un fin de semana de paseo culminó con la catástrofe aérea más grande documentada hasta la fecha en la entidad.

Termina rescate 

La Fiscalía General de Coahuila concluyó la mañana de ayer la recuperación de las 13 víctimas del accidente aéreo del avión que volaba de Las Vegas a Monterrey.

El fiscal Gerardo Márquez informó que del sitio del accidente recuperaron siete cuerpos casi completos y restos de seis personas.

“Es ahí donde se les van a practicar los estudios científicos para la identificación de los mismos, ahí van a participar un odontólogo forense, un antropólogo, seis criminalistas y tres médicos legistas”.

En el accidente, ocurrido la tarde del domingo, fallecieron cinco integrantes de la familia Reyes Luna, de Yucatán; y tres integrantes de la familia Vela García, de Tabasco, así como dos amigos que los acompañaban.

Junto con el piloto Juan José Aguilar Talavera volaba el copiloto Luis Ovidio González Flores, de 29 años, y la sobrecargo Adriana Monserrath Mejía Sánchez, también de 29.

Márquez Guevara dijo que lo que sigue es identificar plenamente los cuerpos y los restos, trabajo que estimó se realizará en un máximo de siete días.

“Los familiares de las víctimas han hecho acercamientos, por vía de Comunicación Social, por medio de la Fiscalía del Estado de Nuevo León, incluso la Fiscalía de Yucatán ha solicitado los números de contacto en Monclova.

“Yo particularmente he hablado con ambos fiscales para que la coordinación sea lo más estrecha, que los familiares puedan acercarse y hacer el reclamo de los cuerpos, previa identificación, por supuesto”.

Márquez Guevara informó que corresponde a los peritos de la Dirección General de Aeronáutica Civil investigar las causas que originaron el accidente.

Registros aeronáuticos indican que el taxi aéreo intentó sortear por arriba una nube Cúmulo Nimbo, y pasó de 37 mil pies (11.2 kilómetros), a 40 mil pies, (12.2 kilómetros), lo que provocó una pérdida de velocidad, seguida por una pérdida de control, que precipitó la aeronave en picada y descendió a razón de 6 kilómetros por minuto.

En dos minutos se estrelló en una zona montañosa a unos 240 kilómetros al noroeste de Monclova.

Complicaciones 

Por su parte, Rodrigo Chairez Zamora, delegado regional de la Fiscalía, reconoció que debido a la magnitud del siniestro se va a complicar el tema de la idenficación de cadáveres, ya que algunas partes de estos son de mayor utilidad para tal efecto pero el estado en que quedó la mayoría dificulta las labores.

Incluso, sostuvo el delegado, no se sabe si los restos humanos recabados son de 13 personas, pues dijo que ese número es mera referencia de quienes viajaban en la aeronave de acuerdo con su plan de vuelo.

Agregó que derivado de la identificación se sabrá con exactitud cuántas personas iban a bordo del avión y corroborar sus identidades.

Consideró que sí es factible identificar personas solo con cenizas, pero dijo que lo anterior lleva más tiempo de lo esperado.

“Vamos a agotar todo lo que está a nuestro alcance aunque sean cenizas los restos, ya lo aclararán los peritos especialistas”.

Comentó que en función de eso, cuando se haga el análisis complementario, se sabrá si se van a requerir trabajos de genética con el ADN de familiares de las víctimas, lo cual sería en una segunda etapa.

Chaires Zamora explicó que la dependencia a su cargo no realizarán una investigación sobre los señalamientos contra el piloto del avión, Juan José Aguilar, al que se le implica con Joaquin “El Chapo” Guzmán por lavado de dinero y trasiego de drogas, debido a que no existe una denuncia al respecto.

Cajas negras a Monterrey

Las cajas negras de voz y de vuelo del avión fueron recuperadas por personal de la Dirección General de Aeronáutica Civil y fueron trasladadas a la ciudad de Monterrey, Nuevo León, para su análisis.

Miguel Ángel Villarreal Muñoz, administrador del Aeropuerto Internacional Venustiano Carranza del municipio de Frontera, sostuvo que ambas cajas se encuentran en buen estado, lo que permitirá obtener información detallada y muy precisa, para determinar las causas del accidente.

Manifestó que en el lugar del siniestro, permanecía personal de la Dirección General de Aeronáutica Civil a nivel federal, de Nuevo León y de la propia comandancia de la Terminal Aérea para retirar los restos del avión. (Con información de Luis Durón, Juan Ramón Garza y Agencia Reforma)

Voló capitán al servicio del ‘Chapo’

Juan José Aguilar Talavera, piloto de la aeronave que cayó en Ocampo, Coahuila, estuvo implicado en actividades delictivas e incluso fue detenido en julio de 2006 como parte de una célula al servicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El capitán formado en la Escuela Militar de Aviación fue capturado el 17 de julio de 2006, junto con 10 personas en el Aeropuerto Internacional de Tijuana, Baja California, cuando arribó a bordo de una aeronave particular con la matrícula XA-UEQ.

Entre los detenidos, que quedaron a disposición de un juzgado federal bajo la causa penal 95/2006, estaba Martín Israel Aguilar Talavera, hermano del piloto fallecido.

Los sospechosos fueron procesados por delitos contra la salud, delincuencia organizada, lavado de dinero y posesión de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército y Fuerza Aérea.

Cinco años después, Aguilar tuvo que responder ante las autoridades, ahora por su participación en un operativo para trasladar a México, de manera clandestina, a un hijo del derrocado gobernante libio Muammar Gaddafi.

Según algunas versiones periodísticas, los tres pilotos contratados, entre ellos Aguilar, se negaron a participar al darse cuenta del objetivo de la operación.

En este caso estuvo involucrado también el empresario de la aviación Christian Esquino.

Ejecutivos de alto perfil

Las familias que viajaban en la aeronave, los Reyes Luna y Vela García, estaban vinculadas a contratos millonarios con Petróleos Mexicanos (Pemex). Derivado de su trabajo, los Reyes viajaban constantemente a los Emiratos Árabes, donde incluso llegaron a residir un tiempo no determinado.

“Los dos padres de familia habían sido compañeros de trabajo, primero en Pemex y en los últimos años como ejecutivos de Typhoon Offshore, empresa del Grupo Salinas”, se indicó ayer por la mañana en Radio Fórmula.

La empresa contratista de Pemex, registró tres contratos millonarios, uno fue por 101 millones 694 mil dólares, el cual se realizó del 31 de octubre 2014 al 14 de febrero de 2017. El segundo contrato fue por una cifra menor, 4 mil 617 millones de pesos, que estuvo vigente de 29 diciembre 2015 al 28 de diciembre de 2018. Mientras que el tercer contrato fue por mil 214 millones de pesos. Por su parte, Typhoone Offshore, filial de Grupo Salinas, emitió la noche del lunes, un comunicado en el cual lamenta el deceso de dos de sus ejecutivos: Luis Octavio Reyes y Ramón Amauri Vela, así como de sus respectivas familias. La empresa cuenta con un buque Far Sentinel, con el que dan mantenimiento a las plataformas de Pemex en Campeche. (Agencias)

Disfrutaban familias de una vida de lujos 

Viajar en un avión privado significa un alto costo. De acuerdo con la empresa Aerosafín, una hora de vuelo tiene un costo promedio de 4 mil 950 dólares, aproximadamente 94 mil 50 pesos. Primero, si se contrata este servicio en la Ciudad de México, el aeropuerto de salida y llegada será el de Toluca, “debido a la saturación de los vuelos comerciales en el AICM”, dijo el capitán Iñaki Rodríguez, de la empresa Meicer Aviación, lo cual no sucede si partes de otro destino nacional. Por ejemplo, un vuelo redondo Las Vegas-Toluca tendría un precio base de 45 mil dólares. La familia Reyes Luna presuntamente recurría con frecuencia a taxis aéreos ejecutivos, uno de los últimos fue para estar presentes en el Super Bowl 53 en Atlanta, EU. (Agencias)

Tristes, los recuerdan en la UDEM

La tarde de este martes, la Universidad de Monterrey difundió a través de su cuenta oficial de Facebook, sus condolencias por los lamentables hechos del domingo, donde murieron tres de sus estudiantes, así como dos exalumnos.

“Nuestra comunidad se una a la pena que embarga a las familias de nuestros alumnos y exalumnos fallecidos en Coahuila”, publicó la institución en la red. A esto se sumaron comentarios recordando las actividades que otros jóvenes emprendieron con las víctimas, incluso el maestro José Luis Berlanga difundió un mensaje en homenaje a Gary Amauri Vela, originario de Tabasco, quien viajaba en el avión junto con sus padres.

Progreso, entre lágrimas

El fatal desplome de la aeronave sobre el desierto de Coahuila enlutó a dos familias del puerto yucateco de Progreso. Se trata de los Reyes Domínguez y Luna Larrosa.

Las víctimas son los esposos Luis Octavio Reyes Domínguez y Loyda Liliana Luna Larrosa, así como sus tres hijos Guillermo Octavio, Jade Paola y Frida Alejandrina.

En esta ciudad, la noticia corrió de inmediato pues, aunque residían en Monterrey, eran muy conocidos en el puerto, al igual que sus familias a quienes visitaban con regularidad.

Loyda Liliana, de 52 años, era hija de Felix Guillermo Luna Estrada, también ya fallecido, y de Pilar Larrosa Delgado; su domicilio está en la colonia Vicente Guerrero, donde tenían un negocio familiar. Sus hermanos son Félix, Lucía y Lucrecia.

En tanto Luis Octavio era hijo de Octavio Reyes Ordaz, ya fallecido, y de la profesora Morelia Domínguez Ortegón. Vivió en casa de sus padres, cerca del antiguo casino, en plena Zona Centro. Tenía 55 años y le sobreviven sus hermanos Hugo, Eduardo y Alejandro.

Fue este último quien confirmó la muerte de su hermano, su cuñada y tres sobrinos.

Desde hace un tiempo la familia Reyes Luna residía en Monterrey; Luis Octavio era ingeniero y trabajaba en Ciudad del Carmen, Campeche.

Directivos de la empresa se comunicaron con sus familiares del puerto y les dieron la noticia.

En tanto su hermano Eduardo viajó a Monclova para la identificación de los cuerpos. (Con información de El Diario de Yucatán)

Copiloto era sobrino de alcaldesa de San Buena

El primer oficial Luis Ovidio González, originario de San Buenaventura, Coahuila, desde niño anhelaba ser piloto. De acuerdo con su familia, conformada por sus padres Pablo González y Lorena Flores Flores, se le recuerda por la disciplina que regulaba sus acciones, pero también su alegría.

A sus 29 años, el joven contaba con basto conocimiento sobre distintos tipos de aeronaves.

Además, trascendió que era sobrino de la alcaldesa de su municipio, Gladys Ayala Flores, así como del exsecretario del Ayuntamiento, Javier Flores Reyes. (Agencias)

¿Pasajera o tripulante?

Una de las situaciones por definir por parte de las autoridades, gira en torno a la sobrecargo Adriana Monserrath Mejía Sánchez, de 29 años, quien de acuerdo al plan de vuelo esta aparecía como pasajera y no como parte de la tripulación. Hasta el momento ninguna empresa o representante laboral de la mujer ha emitido comunicado alguno para aclarar su estatus. En su cuenta de Facebook, Mejía Sánchez publicó una fotografía de la misma aeronave siniestrada en noviembre del año pasado, siendo una de sus últimas publicaciones la búsqueda de una mascota que habría extraviado a finales de abril. A Adriana Monserrath, originaria del Toluca, Estado de México, le sobrevive una hija de aproximadamente 6 años.

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