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¿Es normal que muten los virus? ¿Es peligroso? Esto es todo lo que hay sobre las mutaciones del SARS-CoV-2

Según explica un especialista en entrevista con Europa Press, el virus SARS-CoV-2 que está protagonizando esta pandemia es un virus de ARN y estos suelen mutar mucho por regla general, si bien y “curiosamente”, en el caso del SARS-CoV-2, éste tiene el genoma más grande de los virus de ARN que se conoce.

Agencias
Madrid

 

¿Es normal que los virus muten?¿Y es peligroso que los virus muten?¿Qué se sabe hasta la fecha sobre la mutación del virus SARS-CoV-2? Para comprenderlo nos ayuda en primer lugar a dilucidar todas estas cuestiones uno de los virólogos de referencia en España, el doctor José Antonio López Guerrero, director del grupo de Neurovirología del departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) .

Según explica en una entrevista con Europa Press, el virus SARS-CoV-2 que está protagonizando esta pandemia es un virus de ARN y estos suelen mutar mucho por regla general, si bien y “curiosamente”, en el caso del SARS-CoV-2, éste tiene el genoma más grande de los virus de ARN que se conoce, y “ha evolucionado para no mutar, porque si lo hiciera mucho no sería viable, y tiene una proteína que corrige los errores; entonces muta pero menos que otros virus con el mismo material genético o parecido”

Dicho esto, dice que se sabe que han aparecido diferentes cepas desde el inicio de la pandemia, se hablaba de la “cepa S” y de la “cepa L” en China, y luego no se sabe muy bien cuál de las dos fue la que llegó a Europa.

 

El virus SARS-CoV-2 que está protagonizando esta pandemia es un virus de ARN y estos suelen mutar mucho por regla general. Foto: NIAID

“Y al poco de llegar a Europa, se habló de la mutación ‘D614G’, una variante del virus que no se sabe muy bien de dónde vino. De hecho, a España llegaron más de 15 olas de infección, es decir, que no fue un paciente cero el que llegó a España. Aquí, en nuestro país, ya se detectó esta mutación ‘D614G’, y fue la que se hizo predominante en Europa”, aclara López Guerrero.

 

La teoría que más se maneja es la del “cuello de botella”, según indica el también director del Departamento de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (UAM-CSIC), y que significa que alguien con esa mutación se fue a otro país, donde la cepa se hizo mayoritaria, y después se reinsertó en el resto del mundo, a Europa, llegando también a China.

Estudios recientes apuntan además, según agrega, que en esta variante el virus se replica mejor en el laboratorio y también mejor en el hámster, “pero para nada que sea las más virulenta”. “Es la cepa mayoritaria actualmente”, incide el virólogo de la UAM.

Después se han dado otras cepas “A”, “B” y “C” en España, según informa, y recientemente en el Instituto de Biomedicina de Valencia se ha visto la mutación “A222V”, otra variante que se ha encontrado en personas ya con la mutación D614G. “Digamos que ha llovido sobre mojado. Se ha detectado en los temporeros de Aragón. Se sospecha que podría haberse originado en España, pero no está claro porque no se sabe cómo ha llegado hasta Aragón, podría haber llegado desde fuera, y de hecho también se ha detectado en Holanda”, mantiene.

 

QUÉ PASARÁ CON LAS MUTACIONES DEL FUTURO

Por regla general, López Guerrero recuerda que la evolución del virus normal es la de tender a entrar en equilibrio con el hospedador y es raro encontrar mutaciones que vayan hacia una mayor virulencia. “Pero a día de hoy no hay nada que indique el virus tenga ni más ni menos virulencia, aunque hay estudios que sí se están viendo puntualmente, y mutaciones minoritarias. Eso sí, tenderemos en el futuro a un virus más en equilibrio con su hospedador.

Estudios recientes apuntan además, según agrega, que en esta variante el virus se replica mejor en el laboratorio y también mejor en el hámster, “pero para nada que sea las más virulenta”. Foto: Sai Li / Tsinghua University School of Life Sciences

Aquí, Ignacio López Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, precisa a Europa Press que con las mutaciones, que son fenómenos al azar, evolucionan las estirpes que más resisten, que no suelen ser las más virulentas, sino aquellas que mejor se adaptan al hospedador. “Entre las que se han detectado, muchas no influyen para la biológica del virus y algunas se ha visto que lo hacen más transmisible, pero no por eso más virulento”, aclara.

 

Mientras, señala que hasta la fecha se han registrado más de un centenar de mutaciones del SARS-CoV-2, recordando que todos los virus mutan, viven mutando, y varían tanto que en el caso del SIDA o de la hepatitis C, por ejemplo, a un mismo paciente se le pueden tomar muestras y ver que el genoma del virus cambia varias veces.

“En el caso del SARS-CoV-2 muta también pero los coronavirus son bastante estables desde el punto de vista genético y no lo hacen igual de rápido que el virus de la gripe o el del VIH o hepatitis C. La ventaja que en esta pandemia se han tomado muestras desde el principio y tenemos ya un mapa de cómo ha evolucionado el virus desde entonces, con más de 100 variantes descritas”, subraya el experto.

Uno de los aspectos que parece que sí se ha constatado de la mutación D614G, la más extendida actualmente, es que influye en una mayor dispersión del virus, según precisa López Guerrero, pero no que haya cambiado su sintomatología o clínica, ni tampoco su mortalidad: “Algún estudio minoritario ha visto algunas mutaciones que podrían ir en la buena dirección de perder virulencia pero cuando el virus llega a la población más vulnerable la mortalidad sigue siendo parecida a la de la primera ola, por lo que no se puede justificar una pérdida de virulencia del virus hoy por hoy por cuestiones de mutación”.

 

¿ESTA MUTACIÓN PODRÍA IMPLICAR A LAS VACUNAS EN MARCHA?

En última instancia, el profesor López Guerrero sostiene que las mutaciones no parece que de momento afecten a la capacidad inmunogénica, de producir una respuesta inmune, de la espícula de las proteínas principales con las que se están elaborando las vacunas. “Pero es un escenario que podría darse, sino ahora en un futuro, que las mutaciones del virus acaben haciéndole resistentes o irreconocibles por las vacunas que se están llevando a cabo y en un momento haya que modificarlas”, mantiene el virólogo.

Uno de los aspectos que parece que sí se ha constatado de la mutación D614G, la más extendida actualmente, es que influye en una mayor dispersión del virus. Foto: Ahn Young-joon, AP

 

De hecho, señala que esto parecía ser un problema con el reciente caso de Dinamarca que ha sacrificado a millones de visones, de que pudiera darse una transmisión del virus con ciertas mutaciones a humanos. “No se sabe si eso tendría repercusiones con la eficacia de las vacunas, pero ante la duda se ha procedido a aislar y a controlar la población de visones porque sí podría ser un escenario preocupante”, añade.

En última instancia, el también divulgador científico subraya que hoy por hoy las mutaciones también han servido para confirmar la reinfección de coronavirus SARS-CoV-2. “Se han dado casos de reinfección donde se ha constatado que la secuencia del virus de la segunda infección era diferente de la primera, por tanto se concluye que ha sido una reinfección.

Y no una reactivación a lo mejor del virus que estuviera acantonado en algún tejido de la persona infectada, que no lo hubiera eliminado correctamente. Sí podría ser en un futuro también que a lo mejor la deriva del virus genética lleve a lo mejor a que aparezcan más casos de reinfectados pero poblacionalmente se está viendo que es algo anecdótico y minoritario y no deberíamos temer mucho al respecto”, sentencia López Guerrero.

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