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‘Hay que romper con los roles de género’: Víctor Gutiérrez, goleador de la liga española

El waterpolista español Víctor Gutiérrez se ha convertido en uno de los principales defensores de la diversidad sexual en el deporte

Agencias

CIUDAD DE MÉXICO.

Víctor Gutiérrez es un gigante de 1.95 metros de estatura que aparentemente lo tenía todo. Seleccionado en el equipo español de waterpolo, goleador en el equipo Real Canoe de Madrid y próximo a participar en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Tenía que usar una careta fuera de la piscina. Es gay. Un día cualquiera, en entrevista para una revista, Víctor decidió salir del armario. Tenía 25 años. De pronto entró en pánico. El joven atleta pensó que había cometido un grave error. Sucedió todo lo contrario.

Hoy, a los 28 años de edad, Víctor se ha convertido en máximo goleador de la División de Honor española en las temporadas 2016-17 y 2017-18, ha sido galardonado en varias ocasiones por su labor como activista LGBTI dentro del mundo del deporte y ha servido de ejemplo a muchos para armarse de valor y quitarse la careta.

El deportista español está en la Ciudad de México, en donde acepta la charla abierta para argumentar que “las preferencias sexuales deben ser sólo una anécdota dentro del deporte”.

¿Te costó trabajo confesarlo?

Totalmente. La decisión no fue de un día para otro. Yo juego a nivel profesional desde los 18 y decidí hacerlo a los 25. Durante todo ese tiempo viví detrás de una careta, vivía escondido, con miedo a que mis compañeros del club o los directivos no lo aceptaran o rompieran el contrato. Sentirme apartado. Tuve que ir madurando la idea, saber que a mis compañeros no les iba a importar.

¿No hubo temor?

Recuerdo que cuando me mandaron impresa la portada de la revista en donde decidí expresar que era gay, entré en pánico. Sabía que me iba a poner en el ojo del huracán y la gente iba a poder señalarme y decir cosas malas. Pero todo lo que llegó fue positivo y me consta que he podido ayudar a mucha gente y me arrepiento de no haberlo hecho antes.

¿Alguien te atacó cuando te abriste al mundo?

Nunca me he encontrado con un comentario negativo, incluso por las redes sociales donde es fácil esconderse bajo un perfil falso y atacar. Quizá, en el mundo del waterpolo, exista gente que no comulgue conmigo, pero si algo existe en este deporte es el respeto. Yo no pretendo que todo el mundo piense como yo y yo no voy a pensar como otras personas quieran, pero creo que es muy importante que nos transmitamos el respeto.

¿Ataques de algún rival?

A 200 pulsaciones, cualquier cosa se puede decir. ¿Qué me han gritado? ¡Maricón! Lo han dicho en la calentura para sacarme de mis casillas, pero no lo han logrado. Al final del partido se acercan y me piden disculpas. He respondido con gritos de “gordo” o “calvo”, quizá algún golpe. Al final, lo que se dice en el agua se queda en el agua.

¿Tus compañeros ya sabían que eras gay?

Sólo los amigos más cercanos. En un principio vivía con una máscara, pero poco a poco dejé de esconderme.

 ¿Las regaderas?

Es una pregunta constante, yo les digo que un heterosexual en un vestidor de mujeres no se la pasa mirando a todas. Es un tabú. No hay ningún problema con mis compañeros, nos duchamos juntos. Somos como familia, pues pasamos juntos cinco horas al día.

Tengo entendido que se han acercado otros deportistas, que por alguna razón no han salido del clóset.

Claro, en el mundo del deporte al gay o a la lesbiana les cuesta trabajo dar ese paso por miedo. A raíz de que yo me abrí, varios atletas, de manera anónima, se han acercado, me han contado su situación e incluso me han pedido consejos. Algunos se han planteado dejar el deporte por no sentirse cómodos consigo mismos.

Atletas que tienen miedo a perderlo todo.

Miedo a perder sus patrocinios, ser abandonados por sus entrenadores, ser señalados. Creo que hay más miedo escénico, que lo que realmente pasaría. Cuando yo lo hice también me entró el pánico. Ese miedo siempre va a estar ahí, hay que encontrar el valor para hacerlo. Es salir de tu zona de confort y no temer a que alguien te moleste.

¿Qué hay, además del waterpolo?

He estudiado las carreras de Periodismo y Comunicación. En algunos años más tendré que dejar el deporte y hay que seguir viviendo.

¿En qué momento te diste cuenta que eras gay?

En la pubertad comencé a tener el instinto sexual y me di cuenta que aquello que hablaban mis compañeros no era lo que a mí me gustaba. Fue algo natural. Mis gustos eran diferentes, pero yo sólo  los reprimí, me callé. Lo que ahora entiendo es que esos impulsos eran tan normales como los de mis amigos. Lo importante es la educación por la diversidad y enseñarle al niño de 10 años que lo que siente es normal. Se puede ser lesbiana, bisexual, heterosexual. Que todos comprendan que no pasa nada malo.

En México se habla de que las niñas y los niños pueden usar pantalón o falda en el colegio.

Esa situación no la he visto en ningún país, pero en España pude observar ataques al primer chico que hizo nado sincronizado. Le decían que “eso es un deporte de chicas. ¿Qué hace un chico aquí? En patinaje ocurre lo mismo o en gimnasia rítmica. Incluso ballet. Una chica no puede hacer futbol porque le recriminan que eso es para varones. Hay que romper con eso. Tú que le vas a decir a tu hijo, si te dice que quiere hacer nado sincronizado. Le estás reprimiendo el gusto por algo, sin importar que sea gay o no. Hay que romper con los roles de género. No hay nada de chico y nada de chica.

¿Siempre te miraste en el waterpolo?

Hice natación hasta los ocho años, porque cerró el club donde iba. Buscamos otro y encontré el waterpolo. Fue amor a primera vista. Yo afuera del agua me tropiezo, me caigo. No me gusta correr, soy malísimo. Yo acerté con el agua y con el waterpolo.

Mides 1.95 mts. de estatura y eso te ayuda mucho dentro del agua.

La altura no es definitiva, pero te ayuda mucho. Soy delantero y he sido goleador de la liga en los últimos dos torneos.

El boxeador puertorriqueño Orlando Cruz utiliza los colores del arcoiris en los calzoncillos. ¿Tú te manifiestas de alguna manera?

Yo no uso ningún distintivo, pero me queda claro que cuando gane algún título sacaré la bandera.

Galardonado, dentro y fuera del agua.

Dos veces máximo goleador y varios premios por el activismo del orgullo gay.

Estás abriendo puertas.

Muchas personas me han mandado mensajes por Instagram. Me encontré, incluso, con mi profesor de la universidad que tiene 45 años y me dijo: “cuando vi tu entrevista me dije, un tío de 25 años sale del armario y yo no he sido capaz de decírselo a mis padres”. Y salió del clóset. Lo más importante en la vida es ser feliz y detrás de una careta no lo puedes ser.

Sorprendiste a muchos con tu confesión.

Algunos ya lo imaginaban. Mi madre lo intuía, mi hermano ya lo sabía, al igual que algunos compañeros del equipo.

¿Te arrepientes de algo?

No haberlo dicho antes.

 

 

 

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