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‘Llegué a creer que no valía’: Dulce vivió un infierno junto a su esposo

La violencia que padeció Dulce Mendoza, la motivó a convertirse en capacitadora de Proyecto Vive, en el que su amarga experiencia la convirtió en una lección de vida para ayudar a otras mujeres

CIUDAD DE MÉXICO.

La violencia que padeció Dulce Mendoza —desde su noviazgo y durante dos años de matrimonio— la motivó a convertirse en capacitadora de Proyecto Vive, en el que su amarga experiencia la convirtió en una lección de vida para ayudar a otras mujeres.

Ahora, ya divorciada, Dulce compartió a Excélsior “el infierno” que vivió a lado de su entonces esposo.

Hoy ya lo puedo decir, porque antes no lo sabía: yo sufrí violencia doméstica cuando estaba casada y la violencia venía desde el noviazgo, y a lo mejor no lo había percibido de esta forma, sino hasta que las cosas se agravaron un poco más.

La verdad es que me daba un poco de miedo aceptar que estaba sufriendo violencia, me daba vergüenza que las personas supieran que era violentada, porque la violencia no sólo son golpes, sino también las palabras, los insultos, las bromas, situaciones que me hacían sentir muy poca cosa”.

La también licenciada en gestión y dirección de negocios añadió que, al casarse, su esposo empezó a tener prácticamente el control de toda su vida.

Además de los insultos, los gritos y los malos tratos, él la obligó a alejarse de su familia y amigos. Le decía la ropa con la que debía vestirse, la obligaba a comer lo que él decidía y a pesar de los esfuerzos de Dulce por agradar a su entonces pareja, la violencia verbal y sicológica subió de tono.

Eran tan fuertes los insultos que me creía todo lo que me decía. Llegué a creer que yo no valía, me estaba haciendo un daño fuerte porque yo ya no salía y empecé a tenerle mucho miedo, pero no sabía qué hacer porque me sentía sola.

Hasta que un día salimos a cenar y en el restaurante, delante de toda la gente que estaba ahí, me empezó a insultar, me gritaba y no se calmaba. Me asusté mucho y me salí corriendo. No traía ni un peso y llegué caminando a mi casa, donde me encerré en mi habitación, necesitaba resguardarme porque había veces que se ponía demasiado violento y me daba mucho miedo que me llegara a lastimar más.

No sé cómo, pero en ese momento enfrenté mis miedos y llamé a mis papás y les dije la verdad. Llegaron por mí y para que él no me encontrara estuve resguardada en un lugar que no era mi casa, hasta que pude regresar al lugar donde nací, en Coatepec, Veracruz, para vivir con mi familia, y aunque no fue nada fácil, empecé a replantear mi vida”, relató.

Después de participar en varios proyectos, ayudando a su comunidad, llegó a su vida una nueva oportunidad cuando fue convocada por Proyecto Vive,  cuyo objetivo es incrementar las oportunidades y el empoderamiento de mexicanas en situación de vulnerabilidad, capacitándolas para que puedan emprender un negocio y ser económicamente independientes.

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