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¿Por qué Argentina usa Sputnik V y México no? Occidente trató la vacuna con un exceso de recelo

De acuerdo con el Centro Gamaleya y el Fondo Ruso de Inversión, creadores de la vacuna, las dos dosis de la Sputnik V generaron una respuesta inmune en el 91.4 por ciento de las personas inoculadas; mientras la tasa se elevó al 100 por ciento en casos graves.

Agencias

Ciudad de México

 

Dos medios de amplio prestigio internacional, y los dos establecidos en Estados Unidos, han revisado una de las vacuna de Rusia, la Sputnik V o Gam-Covid-Vac, del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya. Y ambos medios, The New York Times y Bloomberg, han hallado motivos para confiar en ella. Argentina es el primer y único país del continente en usarla. ¿Por qué México no ha tomado esa decisión?

Bielorrusia y Argentina aprobaron su uso de emergencia en los últimos días de diciembre. México va más cauteloso: está explorando su compra. El Subsecretario Hugo López-Gatell viajó a Buenos Aires para reunirse con funcionarios rusos porque se está considerando probar primero con una fase III antes de autorizar su uso masivo. Esto tiene dos caras: la primera es que ciertamente una fase III en México ofrece más seguridad sobre su uso. Pero obligará a esperar tiempo vital antes de su aplicación masiva, cuando la COVID-19 destruye vidas y pone a la economía sobre una endeble cuerda sobre el abismo.

 

“Es indudable que la vacuna rusa ha suscitado críticas, algunas de ellas muy certeras, y no es la única (véase China, cuya primera aprobación por un organismo independiente ha sido en Emiratos Árabes). Sin embargo, teniendo en cuenta la acuciante necesidad mundial de vacunas contra la COVID-19 y que cada una de las que muestre eficacia tendrá impacto positivo para algún país, quizá se ha pecado de exceso de suspicacia con respecto a la rusa. Recordemos que no estamos en una carrera con un solo ganador”, escribieron el 15 de diciembre Diana Ortega Martín, del Instituto de Filosofía (IFS-CSIC), e Matilde Cañelles López, investigadora Científica. Ciencia, Tecnología y Sociedad, Instituto de Filosofía (IFS-CSIC). Ambas analizaron por qué Occidente tiene no ha dado su confianza a otras vacunas.

En un extenso reportaje, The New York Times resaltó la tecnología empleada por la Sputnik V para generar anticuerpos y evitar infecciones graves por la COVID-19.

Cargamento de la Sputnik V arriba a Argentina. Foto: Gustavo Garello, AP.

El diario detalló que la vacuna utiliza un adenovirus al que se le agregó el gen de la proteína de pico del coronavirus, con el fin de que éste pudiera invadir las células, más no replicarlas; además de que para evitar un choque en la generación de anticuerpos por la vía de las dos dosis, los desarrolladores añadieron dos tipos de adenovirus.

Sin embargo, alerta sobre la poca fiabilidad de sus resultados, ya que, apuntó, hasta el momento no se han difundido los resultados científicos de la Fase 3 del estudio.

Por su parte, Bloomberg detalló, mediante un artículo escrito por Sam Fazeli, analista principal de productos farmacéuticos del medio, que la Spunik cuenta con motivos suficientes para considerar el fármaco como un candidato tan fiable como los creados en los laboratorios occidentales.

 

Fazeli destaca que, mientras se ha prestado “mucha atención” a las vacunas contra el coronavirus fabricadas en Occidente, “puede ser una sorpresa” que Rusia ocupe el quinto lugar en la lista de fabricantes de vacunas con la mayor cantidad de dosis bajo contrato a través de acuerdos de precompra, según el rastreador de vacunas contra el COVID-19 de Bloomberg.

Personal médico transporta la Sputnik V. Foto: Natacha Pisarenko, AP.

El experto señala que, aunque los datos sobre la vacuna aún no se han publicado en revistas científicas revisadas por pares, “lo que sabemos sobre la Sputnik V y su diseño debería darnos cierto grado de confianza”. En este sentido, Fazeli recuerda que el fármaco ha pasado la tercera fase de ensayos clínicos, en la que participaron 22 mil 714 personas.

Y que mostró una eficacia del 90 por ciento o más en cada análisis intermedio. Tampoco se ha registraron casos de COVID-19 graves en personas vacunadas, enfatiza el experto, si bien matiza que las definiciones de gravedad de la enfermedad no están claras. En cuanto a su diseño, el analista subraya que la Sputnik V se desarrolló utilizando el tipo de tecnología de vacunas avanzadas empleada en los antídotos creados por la asociación AstraZeneca-Universidad de Oxford.

 

Y Johnson & Johnson, siendo vacunas de dos dosis que utilizan vectores adenovirales. La diferencia “clave e inteligente” consiste en que la Sputnik V utiliza el mismo adenovirus que J&J para la primera dosis (adenovirus-26) y un adenovirus diferente (adenovirus-5) para la segunda dosis, de manera que “evita la posibilidad de que la inmunidad a la primera dosis afecte la capacidad de la segunda dosis para funcionar de manera eficiente”, explica Fazeli.

Un eventual “problema” podría radicar en el hecho de que un porcentaje alto de personas tiene inmunidad preexistente al adenovirus-5, si bien “no es un inconveniente grave si la eficacia es muy alta”, asegura el analista, que también valora de forma positiva la colaboración entre los creadores de la Sputnik V y AstraZeneca sobre una posible combinación de sus vectores.

 

Estos detalles, “tomados en su conjunto”, dan razones para creer que la vacuna Sputnik V “puede ser una candidata tan fuerte como las creadas en los laboratorios occidentales”, indica el analista, que concluye que elegiría la Sputnik V antes que CoronaVac, la vacuna contra el COVID-19 que desarrolló la empresa china Sinovac Biotech, de la que cuestiona tanto sus datos dispares sobre la eficacia como su base tecnológica.

El enfermero Gustavo Rodríguez le da a la enfermera Florencia Arroyo una inyección de la vacuna rusa Sputnik V. Foto: Natacha Pisarenko, AP.

LA SPUTNIK Y SUS CRÍTICAS

 

La vacuna Sputnik V, que recibe su nombre del primer satélite artificial, lanzado por la URSS en 1957, es la primera vacuna rusa contra el COVID-19. Desarrollada por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya de Moscú, fue registrada el pasado 11 de agosto.

La vacuna utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes, Ad26 y Ad5 que se aplican en dos inyecciones. La solución no contiene adenovirus humanos vivos, sino vectores adenovirales, que no se multiplican y resultan completamente seguros para la salud. De hecho, el fármaco se basa en una plataforma de dos vectores ya existente con la que ya se crearon otras vacunas.

Los resultados obtenidos durante la tercera fase de los ensayos clínicos del fármaco mostraron que la vacuna tiene una la eficacia del 91.4 por ciento. El cálculo se basó en el análisis de datos de 22 mil714 voluntarios. Sin embargo, las críticas no se han hecho esperar. Una vez que la vacuna fue registrada en Rusia, la revista científica The Lancet recogió varios comentarios negativos de otros tantos expertos.

 

Estos aluden principalmente a dos ideas: que la vacuna de adenovirus rusa está siendo sobrestimada por sus creadores, cuando los resultados no son aún fiables, y que, en esta frenética carrera por desarrollar la vacuna, los rusos se están saltando pasos en el procedimiento habitual, lo que conlleva problemas éticos. El artículo de The Lancet en septiembre hacía referencia a que la vacunación masiva se implementaría con mucha celeridad.

Cuando es ahora cuando ha comenzado la campaña (a la par que en Reino Unido), y expresaba las preocupaciones éticas derivadas de que Rusia estuviera requiriendo una especie de voluntariado obligatorio para probar la vacuna. El profesor Charles Weijer ya expresó la importancia de respetar unos postulados éticos firmes para que los voluntarios estén bien informados antes de prestarse a ser inoculados con la vacuna. Además, Rusia no es ni de lejos el único país que recluta voluntarios.

MÉXICO Y LA VACUNA RUSA

Una vez que Argentina inició con el proceso de vacunación de su población mediante la vacuna rusa, el Presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que los resultados de la vacuna Sputnik V.

“Al parecer son buenos resultados de la vacuna que se está elaborando en laboratorios de Rusia y se puede contar también pronto con esa vacuna”, aseguró el mandatario en su rueda de prensa matutina del 8 de enero.

El mandatario mexicano hizo este anuncio tras revelar este jueves que funcionarios del Gobierno viajaron a Argentina para explorar traer la vacuna rusa Sputnik V y aplicarla en territorio nacional.

Un día antes, López Obrador anunció que el Subsecretario Hugo López-Gatell se encontraba en el país sudamericano para estudiar la experiencia, los protocolos y elementos técnicos de la Sputnik V.

 

“Sí, está Hugo (López-Gatell, Subsecretario de Salud) en Argentina. Lleva esa misión porque estamos buscando resolver lo de las vacunas. Lo va a recibir el Presidente Alberto Fernández, Presidente de Argentina”, dijo López Obrador en su rueda de prensa matutina.

 

Los fabricantes rusos de la vacuna “Sputnik V” presentaron la solicitud y documentación necesaria a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), el pasado 14 de diciembre para realizar estudios clínicos en México, según informó entonces el Canciller Marcelo Ebrard.

Los ensayos clínicos de fase III fueron aprobados en países como Bielorrusia, los Emiratos Árabes Unidos, Venezuela y otros países, así como la fase II-III en la India.

 

De acuerdo con el Centro Gamaleya y el Fondo Ruso de Inversión, creadores de la vacuna, las dos dosis generaron una respuesta inmune en el 91.4 por ciento de las personas inoculadas; mientras la tasa se elevó al 100 por ciento en casos graves.

A la fecha, Argentina ha recibido un lote de 300 mil dosis de la Sputnik V.

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