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Usan subsidios para chatarra; alertan expertos

Afirman que parte de los recursos de programas como Bienestar es para productos que no nutren y sí engordan

Por Agencias

CIUDAD DE MÉXICO.

Los programas de transferencias económicas han impactado en la generación de problemas de sobrepeso y obesidad en perjuicio de las poblaciones de mexicanos más pobres, debido a que destinan hasta 50% de dicho ingreso a la compra de comida chatarra.

Además, los subsidios a combustibles fósiles, como la gasolina, por ejemplo, tienen efectos adversos para la salud de la población, pues provocan  que disminuya la actividad física.

Otros subsidios como los que se dan a los granos utilizados en la alimentación de animales también causan un problema, ya que tienen como consecuencia la producción de carne roja y lácteos que impactan en el calentamiento global, a través de la generación de emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, contribuyen a que estos cereales se utilicen para el procesamiento de alimentos que dañan la salud de la población.

Así lo advirtieron el director del Instituto Nacional de Salud Pública, Juan Rivera, y el investigador del Instituto de Ciencias Médicas y Nutrición, Abelardo Ávila, quienes se pronunciaron sobre la importancia de revisar algunos subsidios como lo propone el informe de la Comisión de la Obesidad The Lancet presentando ayer.

“Si uno analiza las encuestas de ingreso y gasto en los hogares y analiza el consumo de las familias que empezaron a recibir las transferencias económicas desde Progresa, Oportunidades, Prospera y, actualmente, Bienestar, uno ve el disparo del consumo de alimentos chatarra y el disparo de la obesidad en la pobreza. Podemos estimar que, en algunas zonas, 50% del subsidio se fue al consumo de alimentos chatarra”, manifestó el doctor Ávila.

“Nunca se había visto en el mundo que la población rural superara en obesidad a la población urbana o a la media nacional y eso lo hizo ya la población rural de mujeres (75% tiene sobrepeso u obesidad), que, además, tiene 20 centímetros menos de talla que las mujeres urbanas”, acotó.

Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, planteó la necesidad de medidas regulatorias para evitar que las transferencias económicas impacten en la salud negativamente.

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