Internacional

Víctimas colaterales del muro

La valla fronteriza que planea construir el presidente Donald Trump dividiría en dos el hábitat de mariposas y eliminaría cientos de árboles que actualmente las hospedan

Por Agencias

MISSION.

El clima en el extremo sur de Texas cada día hace más complicadas las actividades de los lugareños. Al otro lado del Río Bravo se encuentra México. Hace meses que no llueve, la tierra está seca y el aire huele a quemado.

De vez en cuando pasa una mariposa revoloteando, pero hoy no son muchas debido al viento. “Toda la tierra que estamos viendo ahora quedará entre el muro fronterizo y el río”, dice Luciano Guerra.

Este hombre de 62 años trabaja para el Centro Nacional de Mariposas, una reserva natural privada en el pueblo de Mission que cubre 40 hectáreas a orillas del río y es el hábitat de cientos de especies de mariposas, búhos, colibríes, cardenales rojos, halcones y muchos otros animales.

El idilio de este lugar tan tranquilo se ve amenazado. A unos dos kilómetros de la orilla del río, el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea erigir una nueva valla fronteriza que, de ser construida, atravesaría el parque dividiéndolo en dos.

Los planes de Trump indican que el primer tramo de muro nuevo, de 53 kilómetros, comenzará a construirse en el Valle del Río Grande en Texas.

Poco antes de las elecciones al Congreso de noviembre pasado, el gobierno de Trump adjudicó el contrato para la construcción de las barreras que pasarían por el parque de mariposas.

Para construir el nuevo segmento de valla, el Departamento de Seguridad Nacional ha presentado consideraciones para anular varias leyes ambientales en el área, incluso una que protege a las especies en peligro de extinción.

En el parque de mariposas, la barrera se construirá sobre un dique. Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, se trata de una pieza de hormigón sobre la que se instalarán bolardos de acero de cinco metros de altura. La barrera podría tener una altura total de diez metros, señalan responsables del centro.

Además, una sección de 45 metros a lo largo de la valla debe ser despejada de vegetación, ya que se instalarán en ella puestos de control para impedir la actividad ilícita a través de la frontera, de acuerdo con una declaración de la agencia gubernamental.

Luciano Guerra y sus colegas temen que la nueva infraestructura tenga un impacto masivo en las aves y mariposas. “Muchos de los árboles son plantas hospedadoras de mariposas”, comenta Guerra.

“Podríamos perder 70 por ciento de nuestras tierras”, acota. Guerra es republicano, votó por Donald Trump en las elecciones de 2016 y está en contra de las fronteras abiertas. Pero piensa que muros y vallas son la manera equivocada de asegurarlas.

Además, tampoco está de acuerdo con Trump cuando habla de una crisis en la frontera. “No es verdad. Aquí no hay ni peligro ni crisis”. Él mismo nunca se ha sentido amenazado en la zona. “Tenemos a niñas exploradoras acampando en estas tierras”, agrega. “Si fuera tan malo como él dice, yo no viviría aquí”. Mientras Guerra habla se escuchan los disparos desde un barco de guardias fronterizos.

La Oficina de Protección Fronteriza considera que el muro en esta área es necesario. Y los responsables del parque de mariposas no pueden hacer mucho para detener la construcción, ya que el gobierno de Washington está legalmente autorizado a confiscar tierras de propiedad privada.

Las nuevas barreras también amenazan el acceso a una capilla histórica. Además, el gobierno ya comenzó a enviar cartas a los propietarios de tierras anunciándoles una visita de inspección.

En Texas, la historia se repite. Hace una década, el gobierno comenzó a realizar inspecciones en fértiles granjas de caña de azúcar y algodón y comunicó a los propietarios que necesitaban sus tierras para construir una valla fronteriza. Algunos aceptaron las ofertas, otros se resistieron. La consecuencia: una ola de demandas por derecho de expropiación.

Alrededor de mil 130 kilómetros de los tres mil 144 por los que comprende la frontera sur de Estados Unidos ya tienen cercas y otras barreras. Las primeras vallas fueron erigidas por la Guardia Fronteriza en la década de 1990, con el entonces presidente, el demócrata Bill Clinton. Sus sucesores, el republicano George W. Bush y el demócrata Barack Obama, continuaron ampliando las vallas.

Desde el parque de mariposas en Mission, a lo largo de la Antigua Carretera Militar hacia Brownsville en el sur, se pueden ver las barreras de acero que se extienden por kilómetros.

Hace una década, cuando George W. Bush hizo erigir las barreras bajo la Ley del Cerco Seguro de 2006, hubo 320 demandas de expropiación, comenta Terence Garrett, de la Universidad texana de Valle del Río Grande. El científico recuerda el caso de una profesora de la universidad en cuyo terreno las autoridades construyeron la valla mientras ella estaba en una conferencia.

Garrett cree que esta vez puede haber más resistencia a la construcción de las barreras. “La gente sabe lo que pasó la primera vez”, dice. “Son muy pocos los que están a favor del muro”.

La dirección del parque de mariposas ya presentó una demanda contra el gobierno en un tribunal de Washington en 2017. Los responsables de la reserva natural alegan que los funcionarios obtuvieron acceso ilegal a las tierras del parque y causaron estragos al inspeccionarlas. El juicio sigue su curso.

El parque publicó hace unos días fotos de una excavadora y un tractor en su página de Facebook. Un portavoz de la Guardia Fronteriza dijo que habían comenzado a retirar arbustos y que las obras de construcción comenzarían pronto.

El muro no significa necesariamente el fin del parque, explica Luciano Guerra. “Afortunadamente, tenemos doce hectáreas de tierra al norte del dique donde se encuentra la mayoría de nuestros jardines, pero nos quedaremos sin el resto de la tierra, que es más virgen y más natural”, lamenta. El conservacionista teme que las mariposas también sean afectadas. “La gente dice que las mariposas son capaces de volar sobre un muro. Pero no siempre es así. Algunas especies vuelan muy bajo”.

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