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Abuela asume papel de madre de su nieta; durante la pandemia, sustituye a papás médicos

Leticia se hace cargo de su nieta de dos años en lugar de sus padres, que están en el frente de batalla para atender a pacientes contagiados de covid-19

CIUDAD DE MÉXICO.

Hace cinco meses, Leticia Ruiz asumió el papel de madre de su nieta. Durante el confinamiento esta abuelita se ha tenido que encargar de tiempo completo de Renata, de dos años, mientras sus padres médicos siguen en el frente de batalla contra la pandemia del covid-19.

Hay un dicho de que los abuelitos estamos para consentir, pero a mí me toca ahorita estar formando y educando a mi nieta. Aunque soy abuelita tengo que hacerla nuevamente de mamá. Es un estrés muy fuerte y una responsabilidad muy grande”, expresó.

A Leticia le ha tocado oír las primeras palabras de su nieta, lidiar con algunos de sus berrinches, agobiarse cuando no quiere comer y hasta jugar a hacer pasteles con la tierra.

 

 

Ahorita es como un periquito parlante, ya sabe los colores, cuenta del uno al 10 y eso me sorprende, pero, a la vez, vivo con mucho temor, con mucha zozobra, porque ahora yo soy como su mamá y es una situación difícil, como abuelita, imaginar que se me caiga, que se enferme, no es sencillo para nosotros como abuelitos vivir una situación así”, confesó.

Para la joven abuelita de 56 años es muy duro ser mamá de una mamá doctora, sobre todo ante la situación actual por la pandemia del coronavirus.

En marzo pasado, su hija  María Eugenia llegó a su casa y le dijo que la situación estaba muy difícil. Le encargó a su hija Renata y la mandó a Atlixco, Puebla, para que se resguardaran.

Me pidió que cuidara mucho de su hija y aquí seguimos, ya después de cinco meses, cuidando a la nieta, que también me ha dado muchas fuerzas para salir adelante y no caer en depresión”, contó.

La hija de Leticia trabaja en el Centro Médico Nacional (CMN) La Raza, donde es anestesióloga y se encarga de intubar a los pacientes que requieren ventilación mecánica. Su yerno es urgenciólogo intensivista. Ambos están en contacto directo con los pacientes contagiados con el virus SARS-CoV-2.

A veces me lamento un poco de no poder disfrutar a mi nieta, me gustaría ser  una abuelita consentidora como con mis otros tres nietos y sí la amo muchísimo y la consiento, pero a veces también me paso de estricta porque me siento responsable de su educación.

Es una cosa muy bonita el ser abuela, pero con toda esta situación no podemos decir que los abuelos estamos tranquilos, se acabó esa tranquilidad”, expresó Leticia.

 

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