Salud

¿Cuándo acabará nueva normalidad?

Agencias

En el 2021 no será el año del retorno a la normalidad. Para llegar a ese escenario es necesario que también estén vacunados niños y adolescentes, pues están considerados como los principales transmisores de las enfermedades respiratorias, incluido el covid-19, expuso la especialista Gloria Huerta García, de la Academia Mexicana de Pediatría.

Al participar en un webinar organizado por la Escuela de Medicina Dr. José Sierra Flores de la Universidad del Noreste en Tampico, la doctora expresó que los menores no serán inoculados porque hasta ahora no existen estudios clínicos de su efectividad en esos grupos de edad.

 

 

A la experta se le preguntó en la conferencia virtual ¿regresaremos a la normalidad de 2019? a lo que no dudó en responder que sí, más dijo que no será pronto, porque se necesita más del 70% de la población vacunada y aún falta tiempo para que ello ocurra.

 

Se necesita vacunar niños y embarazadas, ya que terminen los estudios en todas las edades se va a lograr ese porcentaje; aún falta para ello, claramente 2021 no va a ser el año en que regresemos a la normalidad”.

A la interrogante “¿Quién debe tener primero la vacuna?, subrayó que hay evidencias que han demostrado que niños, adolescentes y adultos jóvenes son los principales transmisores, pero también tienen menor posibilidad de sufrir complicaciones en su salud.

 

Dada esta dinámica, si una vacuna resulta eficaz para todas las edades, incluyendo niños, es mucho más efectivo vacunar a esa población altamente transmisora para limitar la pandemia”.

Huerta García considera que si alguna vacuna ya hubiera estado probada en todas las edades, se tendría que empezar por los menores; estima que sería la mejor estrategia aún cuando no sean los más propensos a enfermar gravemente por esta causa.

 

Con eso se disminuiría altamente la posibilidad de complicaciones en grupos de alto riesgo. La dinámica de quien se tiene que vacunar primero depende mucho del producto y de la dinámica de transmisión de este virus y para que nos permita una vida normal tendríamos que vacunar a los principales transmisores, esto claramente no va a pasar porque es una vacuna nueva, todavía no hay ensayos en niños y menores de 18 años”.

Con base en lo anterior, añadió, la inoculación se tiene que enfocar en adultos mayores porque tienen mayor posibilidad de complicación, así como aquellos que están al frente de la primera línea de batalla, que es el grupo con mayor número de muertes.

 

Refirió que se debe confiar en las vacunas, y hay que ver cuál es la más eficaz cuando se tenga una producción masiva. “Han cambiado los paradigmas y eso hace que sea muy esperanzador”.

La inoculación, apuntó, es clave para terminar las pandemias pero se debe garantizar un acceso equitativo y justo, y quienes presenten posibles efectos adversos informar de inmediato.

Mencionó que la vacuna que se está aplicando sí protege de la variante británica del covid y se estudia si también de la sudafricana.

 

Gloria Huerta, advirtió que no se deben confiar quienes ya tuvieron el virus porque la inmunidad natural no es permanente, existen reinfecciones y pueden llegar a ser más graves que la primera.

La doctora comentó que en la mayoría de los países latinoamericanos se está dando prioridad a los trabajadores de la salud en la vacuna y como segundo grupo los adultos mayores. “Es importante respetar las prioridades”, dijo.

Expuso que no es que el covid-19 haya hecho que de repente exista gran desarrollo de tecnología en vacunas, aunque por supuesto las actuales se tuvieron que crear a marchas forzadas para que el mundo regrese lo más rápido posible a la normalidad.

 

Toda esta historia, dijo, nos ha enseñado a entender que la ciencia es la luz al final del camino y no es que se estén inventando situaciones nuevas, son estudios que llevan años de investigación científica.

Actualmente, dijo, se tienen aproximadamente 300 vacunas en desarrollo, nueve de características diferentes en las plataformas y 42 en alguna prueba clínica.

La vacunación, agregó, ha cambiado el rumbo de la humanidad, y después del agua potable es la medida de salud pública que más vidas ha salvado. “Por año evitan tres millones de muertes y más de 750 discapacidades”, puntualizó.

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