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Salud

Desparasitar a las mascotas: cada cuánto hay que hacerlo y por qué

Agencias

Parásitos intestinales, garrapatas, mosquitos, pulgas, piojos… no pueden causar únicamente molestias en perros y gatos.

  • Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que algunos parásitos intestinales que pueden estar presentes en las mascotas son capaces de provocar síntomas también en determinados grupos de población, como los niños o las personas inmunodeprimidas, por ejemplo al manipular las heces del animal.
  • Y en cuanto a los parásitos externos, un correcto control contribuye a que no se reproduzcan de forma masiva y, con ello, el riesgo de que nos piquen también a nosotros sea mayor.
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    No hay que olvidar que estos parásitos son transmisores de infecciones que, aunque no es muy frecuente que ocurra, pueden afectar a los humanos, como la enfermedad de Lyme, la sarna o la leishmaniosis.

“La desparasitación no solo es buena para la salud del animal. Si se hace de forma correcta estamos participando, también, en la mejora de la salud de los humanos”, nos cuenta Ricard Adan, veterinario y miembro de la Junta de gobierno del Consejo de Colegios de Veterinarios de Catalunya (CCVC).

 

Tipos de parásitos que afectan a las mascotas

Hay dos grandes tipos de parásitos:

  • Los intestinales, que sobre todo pueden provocar diarreas y vómitos en perros y gatos.
  • Los dermatológicos, que generan un intenso picor en la piel.

Los intestinales, más graves en los cachorros

“La mayoría de parásitos intestinales se transmiten a través del útero o de la leche materna. Con lo que, si las madres no están bien desparasitadas, pueden trasmitírselos a sus hijos”, advierte el veterinario.

De hecho, según Ricard Adan, las visitas con cachorros con problemas de parásitos son frecuentes. Y hay que tener en cuenta que, para ellos, los parásitos intestinales pueden llegar, incluso, a ser mortales.

 

Desparasitar a los cachorros de perro y gato durante sus primeras semanas de vida puede evitar graves complicaciones

  • “Las diarreas que provocan en ellos pueden ser muy profusas, tanto que incluso ponen en riesgo su vida. Además, la capacidad que tienen los parásitos intestinales de absorber los nutrientes pueden provocar desnutrición, falta de crecimiento en los cachorros e incluso deformaciones”, apunta este experto.

 

Cómo es el tratamiento

Para evitarlo, hay que desparasitar internamente a los cachorros (tanto de perro como de gato) a partir del día 15 de nacimiento. Se hace administrándoles una pastilla, un jarabe o una pasta oral. 15 días después, el tratamiento se vuelve a repetir.

  • “A los 15 días las larvas que el cachorro ha adquirido durante la lactancia o en el útero empiezan a crecer, a ser adultas. Y es cuando las podemos eliminar. Y al cabo de 15 días los volvemos a tratar por aquellas larvas más tardías, que durante las primeras dos semanas de vida del cachorro aún no se han hecho adultas”, aclara Adan.

En función del estado del animal, la desparasitación puede repetirse 1 o 2 veces más.

Los adultos no los sufren tanto

Los paseos por parques, bosques o entornos naturales pueden hacer que los perros adultos ingieran este tipo de parásitos.

  • “En el campo, los perros van urgando y aspirando cualquier tipo de larva o de huevo de parásito. También hay que tener en cuenta que la mayoría pueden transmitirse por hospedadores intermediarios (como por ejemplo las hormigas)”, aclara.

 

  • Pero, al contrario de lo que algunos pueden pensar, la mayoría de problemas intestinales en los perros adultos son alimentarios, no debidos a los parásitos”. Y esto se debe, en buena parte, al adecuado control de los parásitos intestinales por parte tanto de los veterinarios como de los propietarios de las mascotas.

En los gatos, lógicamente, su riesgo depende de si salen o no de casa. Pero hay que tener en cuenta que, “en los que viven en semilibertad (en casas en las que les dejan salir y entrar, o en granjas) la cantidad de parásitos intestinales es igual o, incluso, superior, a la que pueden tener los perros”, puntualiza el experto.

Cómo es el tratamiento

“La desparasitación intestinal no es preventiva”, nos cuenta Ricard Adan. O, lo que es lo mismo, lo que consigue es eliminar los posibles parásitos del animal en el momento en el que se administra el fármaco. “Pero a los dos o tres días pueden volver a infestarse”, puntualiza.

  • Para evitar que los parásitos tengan mucho tiempo para reproducirse y colonizar el organismo de la mascota, se recomienda desparasitar a los animales cada 3 meses.

 

Si se sospecha que ya hay parásitos internos el tratamiento es el mismo, aunque aumenta su eficacia

  • Si antes de que pasen estos 3 meses se observan síntomas que pueden hacer sospechar de la presencia de parásitos internos (vómitos, diarreas…), se le vuelve a desparasitar.

¿Y si los parásitos son externos?

Pulgas, piojos, mosquitos, garrapatas y ácaros también pueden provocar trastornos en los animales de compañía.

  • Lo más común es que generen un picor intenso, que lleva al animal a rascarse de forma compulsiva, provocándose incluso heridas que pueden llegar a infectarse.
  • Pero, además de esto, pueden provocar enfermedades como la sarna, la leishmaniosis o la enfermedad de Lyme en nuestras mascotas.

Para evitar que estos organismos ataquen a nuestras mascotas existen varias opciones:

Collares desparasitarios

Los collares desparasitarios contienen un polvo que se libera a través de los poros del plástico con el que están hechos. “Para explicarlo de forma sencilla, este polvo se acaba transformando en un gas de efecto insecticida y se esparce por toda la piel de la mascota”, explica el veterinario.

  • Aunque protegen de más parásitos externos, se recomiendan especialmente para evitar la picadura del flebótomo, la especie de mosquito responsable de la transmisión de la leishmaniosis, que afecta especialmente a los perros.
  • El efecto, en los de mayor calidad, puede durar hasta un año. Lo ideal es renovarlos en primavera (que es cuando los mosquitos empiezan a reproducirse).
  • Para que no pierdan su eficacia, el veterinario del CCVC recomienda limpiarlo más o menos una vez al mes, o cuando veamos que se está empezando a ennegrecer.

    “La grasa de la piel del animal puede taponar los poros que liberan la sustancia insecticida. Por eso conviene limpiar el collar con un algodón o un trapo con un poco de alcohol. Una vez limpio, hay que dejar pasar unas horas antes de ponérselo de nuevo a la mascota, para evitar que los posibles restos de alcohol irriten su piel.

Pipetas

Son una especie de blíster con una pequeña cantidad de líquido dentro. “Se depositan directamente sobre la piel del animal que, a través de su capa hidrolipídica, hace llegar la sustancia protectora a todo el cuerpo, acalara Ricard Adan. Para que este proceso se complete con éxito es importante:

  • No ponerla si hace menos de 2 días que lo hemos bañado, y no bañarlo hasta, como poco, 2 días después. Los baños hacen que el animal pierda parte de su capa hidrolipídica, que debe estar intacta para que la pipeta sea realmente efectiva.
  • Aplicarla en una zona en la que el animal no pueda lamerse, como la parte cervical superior, entre las orejas (en gatos y perros pequeños) y a lo largo del lomo (en perros grandes). Esto se hace no solo porque el líquido puede ser tóxico para ellos, sino porque para que el efecto del líquido empieza a esparcirse es necesario que actúe durante 6 horas.
  • Se recomienda aplicarlas una vez al mes durante el tiempo que queramos proteger al animal. Aunque la época de primavera-verano es la de más riesgo, pueden administrarse todo el año.

Pastillas

Existen comprimidos que combinan la desparasitación intestinal con la de parásitos externos (“aunque no protegen de la leishmania”, puntualiza el especialista).

  • Deben administrarse una vez al mes.

cómo desenganchar bien a una garrapata

Si ves que una garrapata ha picado a tu mascota, es importante saber cómo manipularla para extraerla totalmente de su piel. Ricard Adan nos explica cómo hacerlo:

  • La boca de las garrapatas actúa como una especie de taladro que se va incrustando, en forma de tirabuzón, en la piel del animal. Si la estiramos para arrancarla, la boca puede quedarse incrustada, y esto puede hacer que la zona de la picadura se infecte.
  • Para evitarlo, a la hora de sacarla no hay que estirar de ella, sino girarla en sentido contrario a las agujas del reloj. De esta forma conseguiremos desenroscar su boca de la piel de la mascota.

Y, por supuesto, hay que hacerlo siguiendo unas medidas de higiene adecuadas (uso de guantes y pinzas, desinfección de la herida…).

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