Avance

Les pagan con acoso a despachadoras; a ellas las obligan a trabajar 12 horas, a ellos 8

Muchas de las trabajadoras de gasolinerías sufren acoso y propuestas que atentan contra su dignidad por parte de jefes y clientes

CIUDAD DE MÉXICO.

Inés Santacruz creyó que en cuanto cumpliera la mayoría de edad se le abrirían las puertas del mundo laboral, pero no fue así.

Apenas concluyó sus estudios en la preparatoria #5 de la UNAM, se dio un espacio para ganar dinero y poder hacerle frente a los gastos.

Buscó trabajo como demostradora o cajera en tiendas departamentales, pero no tuvo éxito. La presión de sus padres y de los gastos la llevó a pedir empleo en una de las decenas de gasolinerías ubicadas a lo largo de la avenida Insurgentes Sur.

En la actualidad, la mayoría de gasolinerías emplean a mujeres, quienes buscan una forma de sacar a su familia adelante. Sin embargo, cada día tienen que enfrentarse a acosos o propuestas que atentan contra su dignidad.

“Piden que uno se acueste con ellos para dejarnos trabajar, sufrimos acoso, no nos dejan laborar, y si ya entramos a trabajar nos hacen la vida imposible hasta que de plano una se aburre y mejor se va, por no acceder a acostarse con ellos”.

En México se tiene registradas 11 mil 774 gasolinerías que diariamente abastecen combustible a 43 millones de vehículos.

Grupo Imagen realizó un recorrido por varias gasolinerías de la Ciudad de México que son operadas por distintas empresas, las cuales ofrecen salarios fijos que oscilan entre 500 y 700 pesos a la semana, y propinas que entre 200 y 300 pesos diarios; aun así, las despachadoras deben aguantar el acoso de jefes, compañeros y hasta de clientes para obtener una propina que les ayude a incrementar sus percepciones.

Una de estas situaciones la vive diariamente, Cinthia Ordaz, quien es acosada sexualmente por el encargado de la gasolinería y se tiene que aguantar para “ganar” más dinero.

“Los jefes dicen que si nos acostamos con ellos hasta podrían aumentarnos el sueldo; los compañeros o los mismos clientes nos invitan a salir o nos piden el número de teléfono y si no se los damos se enojan  y se van y ya no regresan”.

Ante la falta de atención de las autoridades en este tipo de acoso, las trabajadoras de las gasolinerías han creado sus propias estrategias para evitarlo, como es el caso de Rocío Mendoza, quien simplemente ignora la invitación de los automovilistas a salir.

“En algún momento piensan que, por ser educadas con ellos, tenemos otras intenciones… pero sí se les pone un freno y sólo se les atiende de forma correcta, como debe de ser. No se les insulta ni nada, simplemente seguimos con nuestro trabajo, atendiéndolos y hasta ahí”.

Al acoso sexual se le une el acoso laboral, con horarios de más de 12 horas para mujeres y sólo 8 para los hombres. De no acceder simplemente se quedan sin  trabajo.

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