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Tragedias marcan su paso por el IPN; le vuelve la sonrisa al leer: “Aspirante Asignado”

Emilio Vargas inició sus estudios durante el terremoto de 2017 y concluye en medio de la pandemia que ha dejado más de 70 mil muertos en el país

CIUDAD DE MÉXICO.

Emilio Vargas forma parte de la generación de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que inició sus estudios de bachillerato con el terremoto de 2017 y los concluyó con la pandemia de covid-19.

En medio de la adversidad, el joven, de 19 años, logró obtener un lugar para seguir sus estudios de nivel superior en el IPN.

Ayer, luego de la incertidumbre que vivió desde  que se pospuso el examen de admisión programado para mayo a causa de la contingencia sanitaria, Emilio recibió una  de las mejores noticias de los últimos meses al revisar su hoja de resultados: “Felicidades: Aspirante Asignado”, leyó.

Sí, es un resultado de esperanza, desde luego que da esperanza, porque es muy  importante que no se dejen de lado los estudios, y sí es algo que me da mucha emoción, porque ya andaba con el Jesús en la boca, porque el Politécnico siempre ha sido mi primera opción desde que entré al medio superior, entonces sí fue de andar a las vivas con las fechas y las convocatorias, porque era una incertidumbre total”, contó a Excélsior.

 

 

La pandemia obligó a Emilio a concluir sus estudios  de nivel medio superior en  el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 1 como técnico en sistemas digitales, lejos de sus compañeros de clase, sin poder siquiera tomarse su foto de generación y ahora deberá ingresar a la Ingeniería en Energía en la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA), también a distancia. Pero ni eso le quita sus ganas de estudiar.

El estar en la computadora es un mundo frío donde no voy a poder interactuar con mis nuevos compañeros, no es como estar en la escuela para que puedas conocer nuevos amigos, estar en contacto con ellos, pero eso no quita el que yo tenga ganas de estudiar y hacer  amigos nuevos en esta nueva modalidad, nos tenemos que  acostumbrar a esta nueva normalidad, tenemos que aprender a convivir, no lo veo como algo malo, lo veo como un nuevo reto y a mí me gustan los retos”, dijo.

El pasado 30 de agosto, al mediodía, Emilio presentó su examen de admisión al IPN protegido con cubrebocas y una careta que se le empañaba mientras contestaba uno a uno los 130 reactivos de la prueba. Resolvió el examen en 2 horas y media y, desde entonces, pudo dormir poco en espera de sus resultados.

La verdad sí fue algo extraordinario, en lo personal se me hizo pesado traer el cubrebocas y encima la careta por todo el sudor que desprende tu cuerpo por los nervios que traes, sientes como asfixia, pero al final sí se logró el examen y hoy (ayer), cuando aparece mi hoja de resultados, y dice ‘Felicidades, eres un aspirante seleccionado’, dije ¡wow! Fue una emoción que me hizo gritar y todo mundo, mis papás y mi hermano se pararon a ver los resultados y a celebrar conmigo”, relató.

Sorprendido con lo que es capaz de lograr, Emilio se asume como un integrante de una generación del caos que está saliendo adelante.

Es una situación muy rara, mucha gente dice: ‘Vienes muy salado, en una generación muy salada’, pero la verdad siento que aun con estos retos que se nos pusieron en el camino es muy importante recalcar que salimos adelante después  del terremoto y ahora muchos estamos terminado nuestros estudios del medio superior y esto nos prepara para el futuro”, concluyó.

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