Espectáculos

Woodstock, un legado de amor; Bethel, Nueva York

El festival, que cumple 50 años de haberse realizado, también estaba comprometido con asuntos como la equidad de género y el cambio climático

Agencias

CIUDAD DE MÉXICO.

Para una generación completa de jóvenes estadunidenses, el Festival de Música y Arte de Woodstock se convirtió en el escenario perfecto para alzar la voz en contra de la Guerra de Vietnam y los conflictos bélicos en los que Estados Unidos estaba involucrado. Así, con un mensaje de amor, paz, tolerancia y ecología, los jóvenes de finales de la década de los 60 demostraron su rechazo ante cualquier tipo de acción que perturbara la paz.

Hace 50 años la granja de Max Yasgur, en el pueblo de Bethel, Nueva York, fue el lugar donde se llevó a cabo uno de los conciertos masivos más emblemáticos del siglo XX en el cual 33 actos musicales fueron la voz de una generación que compartía los ideales de los llamados hippies.

“Era una época de grandes ideales, grandes pensamientos que teníamos en nuestra generación y queríamos mandar ese mensaje de paz, amor y tolerancia, de igualdad, que es un mensaje que hoy es más importante que nunca”, explicó en entrevista telefónica Fito de la Parra, baterista de Canned Heat, una de las bandas que se presentaron en Woodstock hace medio siglo.

Tres días de paz, amor y música transmitidos a través de la voz de Janis Joplin with The Kozmic Blues Band, Grateful Dead, The Who, Creedence Clearwater Revival, The Band, Joe Cocker and The Grease Band y Sweetwater, entre otros, se convirtieron en un emblema de la época.

“El mensaje ahí está, pero desgraciadamente hasta la mismas personas que estuvieron en Woodstock se han traicionado, se convirtieron hasta más conservadores que sus propios padres… es la misma gente que votó por Trump y que están llevando al mundo y al país a la miseria.

“Ese mensaje de paz, amor e igualdad hacia la mujer, de tolerancia, todo eso era lo que tratábamos de pasar en esa época y todos vivíamos en esos ideales, pero desgraciadamente se ha degenerado mucho y, ahora, es la gran pregunta ¿qué vamos a hacer, caer en el fascismo o vamos a reconocer los ideales de Woodstock y seguirlos?”, señaló De la Parra.

Del 15 al 17 de agosto de 1969 medio millón de personas se dieron cita en el evento musical que Michael Lang, Artie Kornfeld, John P. Roberts y Joel Rosenman idearon para transmitir un mensaje positivo y, por qué no, convertirse en un ícono de la contracultura de los 60.

“El festival nació con la paz como lema. Son tiempos críticos y aún seguimos comprometidos con asuntos sociales como el cambio climático y la necesidad de controlar el uso de armas”, recordó Lang en la inauguración de una exposición en Los Ángeles que recoge las mejores instantáneas de tres días llenos de música, adrenalina y espíritu libre.

Junto al cofundador estuvieron el músico John Sebastian, quien subió varias veces al histórico escenario, y el fotógrafo oficial del evento, Henry Diltz.

En palabras de De la Parra, 1969 fue un año en el que hubo muchos festivales musicales en Estados Unidos y en el mundo, sin embargo, Woodstock se convirtió en el más famoso por la cantidad de personas que se dieron cita.

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